martes, 26 de septiembre de 2017

HOMBRE CONÓCETE A TI MISMO



Ciertamente el que forma los montes y crea el viento, el que anuncia al hombre su pensamiento, hace de las tinieblas mañana y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehová Dios de los ejércitos es su nombre (Amós 4:13).
Como creyentes es importante entender y reconocer que siempre, esto es inevitable en este plano humano, siempre vamos a estar ante pruebas y tentaciones. Pero, en medio de ellos es a lo que nos hemos de inclinar. Si se detienes a examinar la maldad que nos rodea, cuando esta misma maldad toca a su puerta, cuando tristemente tiene oportunidad de entrar a su hogar, ¿Cuál ha sido su respuesta ante ella? ¿Cómo procedió en medio de ello? ¿Se unió al mal o glorificó al Señor? ¡Gloria a Dios! si como pueblo pudo haber este coro unido:
1.      Si en mi corazón hubiera yo mirado a la maldad, el Señor no me habría escuchado (Salmo 66:18).
Si en mi mente hubiese considerado el mismo camino de error y proceder conforme a ella, habría limitado, detenido, obstruido el obrar de Dios en medio de aquello.
Cualquiera que haya sido la prueba que se haya atravesado, a través de está brotará la verdad que ciertamente reina dentro de nosotros, o la voz, la actitud que hemos de hacer imperar aún en las situaciones precarias. Pero estos son medios que el Señor utiliza para hacernos ver en dónde estamos en lo referente a nuestra realidad espiritual, aun respondiendo en la carne o respondiendo en el Espíritu.
2.      En mi corazón he guardado Tus dichos para no pecar contra Ti (Salmo 119:11).
Esta es la posición ideal en donde todo creyente debe de estar, pero, en instancias, en ocasiones se presentan situaciones en donde en vez de brotar los dichos del Señor, en vez de florecer aquellas respuestas que saturadas están de la Palabra, en esencia refleja lo poco o nada del conocimiento de verdad en los creyentes.
Pero el salmista expresa o revela que el abasto que hay en él es la Palabra de Dios, que su respuesta es la Palabra, que su manera de proceder es conforme a la Palabra.
Porque la única manera de no estar en falta o haber fallado al blanco para el creyente es procediendo conforme a lo establecido en la Sagrada Escritura. Habiendo puesto por obra lo dictaminado por Dios, y no habrá caído en pecado, el cual sería una acción contra el Señor.
3.      Así ha dicho Jehová: ¡Maldito aquel que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová! (Jeremías 17:5)
Hay instancias en donde en vez de buscar del Señor, la voz de hombre cubre su esperanza de algo que fácilmente podría cambiar por variadas razones y dejarle en un desierto, porque toda estructura o edificación humana tiene un tiempo de vida. Empero, todo aquél que ha tomado aquél camino de confianza en la fuerza humana, está en camino de maldición, porque ha puesto un depósito en hombre, que sólo pertenece a Dios.
Sin embargo, estas evidencias florecen en nuestro caminar y deja notorio en dónde nuestra confianza está.
Había una hermana de fe que había recibido revelación del Señor que iba a ser empleada en una dada compañía. Y, gloria a Dios, en base a lo que el Señor le indicó así la hermana obró.
Aquella mañana se preparó y fue en dirección a la compañía en que el Señor le hizo saber que sería empleada. Al llegar le hizo saber a la recepcionista o secretaria que deseaba ver al gerente porque Dios le dijo que iba a obtener empleo en aquel lugar.  La secretaria un tanto perpleja y sorprendida por la seguridad, firmeza de aquella hermana en sus palabras hacia ella, le informó al gerente el cual le permitió audiencia. La hermana le informó al gerente lo mismo que había hecho saber en recepción, no sabemos en capacidad de qué fue empleada, pero fue empleada.
Ella no entró en aquel lugar basada en las probabilidades, ella escuchó la voz de Dios y en base a lo que Él le indicó ella actuó.
¿Qué habría quedado revelado en la acción de usted? ¿Se habría presentado porque fue referido por alguna persona o porque el Señor se lo indicó?
Esta hermana reveló en quién ella está anclada, ella dejó revelado en quién está su esperanza.
¿Qué se habría conocido de usted en una situación como esta?
Estoy totalmente creyendo a mi Dios ó tengo que considerar y aún está considerando.
4.      No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, para hacer obras impías con los que hacen maldad; y no coma yo de sus deleites (Salmo 141:4).
Aquí converge la probabilidad de todo creyente, todos estamos propensos a inclinarnos al mal, porque esto forma parte de nuestra libre escogencia. Pero, levantar plegaria para fortalecer esas áreas vulnerables, levantar oración para fortalecer las murallas cuando este mal trata de sobrecoger nuestra profesión de fe, para no terminar asociándonos o conduciéndonos igual como aquellos que lo han hecho su forma de vida.
Le estamos diciendo al Señor, le estamos rogando que interceda en esos momentos, y que no permita que esa semilla germine, que no tenga comienzo, que el Creador siempre le ponga fin, que sea siempre un árbol cortado y desarraigado desde su raíz.
Siempre el Señor nos dejará frente al espejo de nuestras acciones, palabras permitirá que florezca o se asome lo que tenemos allí en lo profundo de nuestro ser, para que realmente estemos anuentes de la verdad que hay en nuestras vidas e ir en el camino de corregirlos entregándolos a Él, para que limpie y vacíe nuestras vidas de aquel peso muerto y llenarlo sólo de su presencia.

El proceso de conocer la verdad que hay en nosotros, la abundancia de lo que allí está. Hay veces es espantoso, otras aun no lo podemos creer; pero, Dios, es un Señor de revelaciones y nos ha de hacer saber aquella verdad, para que podamos al igual en esas áreas en nuestras vidas, cedértelos para que al igual allí Él se entrone y tenga total control.





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