Gálatas
2:20- Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Con
Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…
Lo que usted considera, sus
preferencias, tendencias, todo aquello es irrelevante. Usted pertenece al
pueblo de Dios, no a sectarismos, al pueblo de Dios y usted lo sirve como parte
del “Camino”.
La identidad total de una vida
en Cristo, no se sectoriza, está unificado con todos aquellos que profesan una
fe genuina en lo estructurado en la Palabra de Dios, no interpretación de
hombre; no doctrinas que establecen algo adicional a lo que declara las
Sagradas Escrituras, ya que, de ser así, estas no forman parte del “Camino”, es
un desvío en el recorrido.
Resulta interesante escuchar a
creyentes declarar soy bautista, soy anglicano, soy pentecostal, soy de la
iglesia tal… ¿Está herrado expresarse de esa manera? Examine usted y llegue a
su determinación en base a la Palabra.
En primera instancia, los discípulos,
¿a qué iglesia pertenecieron? ¿en dónde se congregaban? Todo fue bajo el manto
de Jesús, todos por Él eran una nueva criatura e iban en pos de Él.
Los creyentes, los cristianos
en los tiempos bíblicos eran conocidos como los del “Camino”. Este era el
movimiento cristiano, para estos era un distintivo su manera de proceder y de
vivir, nada de lo pasado permanecido a ellos, fueron transformados por el poder
de Dios y lavados en la sangre de Cristo Jesús de toda vana religiosidad y
tradiciones que los mantenía con un falso sentido de que estaban en paz con el
Creador.
Lo que ha traído
las designaciones o denominaciones hasta cierto punto ha sido una separación. Examinemos,
cuando eran conocidos como los del “Camino”, ¿cómo habrá sido el saludo? Soy
del “Camino”, en otras palabras, acepté a Cristo como Rey y Señor de mi vida o
he sido lavado en la Sangre preciosa o poderosa de Jesús. Ninguna denominación
fue anunciada, nadie se identificó con nada más excepto que pertenecían al
pueblo de Dios, gracias al sacrificio de su Hijo unigénito. Esto era lo único
importante a destacar. Y ¿dónde se congregaban? Gracias por preguntar:
·
La iglesia de Jerusalén
·
La iglesia en Antioquía
Y otras iglesias más se fueron
levantando, y todos los que creían estaban juntos, no en la misma región, pero
juntos en la fe que profesaban. Y gracias a esa unidad y al esparcimiento del
evangelio sin sectarismos que pueden representar un impedimento poderoso del
evangelio, el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos (Hechos
2:44-47).
Usted no es miembro de una
denominación, usted es miembro del cuerpo de Cristo, pero, se congrega en tal
denominación. Dentro de esa posición bíblica, usted podrá identificarse en
cualquier parte del mundo, con los que realmente pertenecen al “Camino”.
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