Todo en manos de Dios es
abundancia. Todo administrado en temor (honrando) al Señor es y será abundancia
o suficiente para poder abarcar lo necesario.
Y pensar, hombres sumamente
ricos, millonarios, magnates, dueños de empresas, por no a ver pagado al fisco;
y en un aliento, todo cuanto tienen o tenían se convierte en otra estadística
de pérdida. Ya sea por la bolsa de valores, malas inversiones, estafas; cuántas
irregularidades se presentan y los despoja de sus riquezas. Aunque no es la
historia de todos, muchos han estado allí y otros se sumarán.
La viuda de Serepta solo
poseía un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija (1
Reyes 17:12).
La viuda estaba en su
última reserva de provisiones, en base a sus palabras, después de la
preparación del pan cocido que se iba a preparar para su hija y ella, creyó que
después de aquello, lo único que restaba era morir, ya que no había más nada en
la alacena (1 Reyes 17:12).
Sin embargo, lo que ella
desconocía hasta ese momento era lo siguiente:
1. Fue
escogida, seleccionada para darle refugio a un siervo de Dios.
a. A
través de este hecho, el Señor nos hace expandir haciendo entender, que cuando
se procede en obediencia, sometiéndonos a lo que Él nos ordena, siempre habrá,
jamás se tendrá algún reclamo porque no podemos atender esto o aquello.
b. Al
igual nos hace experimentar con el mismo hecho que, porque Él está siendo
honrado sólo se podrá ser bendecido.
c. Nada
que se haga para honrar al Señor traerá pobreza, es todo lo contrario, aquello
jamás tendrá lugar.
2. Fue
escogida, para recibir un milagro.
Cuántas
instancias n habremos sido probados o alineados para recibir del Creador y no
se procedió conforme para recibir.
3. Dios
quiso que su misericordia quedase en evidencia ante ella y que su casa fuese
alcanzada por su amor.
Nada
que se atraviesa está en desconocimiento del Señor. La viuda estaba juntamente
en su último recurso humano, pero, la misericordia, el interés, el amor de Dios
jamás disminuye.
4. Que
ella personalmente viviese y entendiese, que no hay imposibles o limitaciones
para Él.
Cada
oportunidad que ella le daba uso a la harina, sin importar la cantidad que le
daba uso, igual que el aceite, jamás disminuirá (1 Reyes 17:14).
No
sólo recibió la palabra, la promesa; el milagro estaba todos los días ante sus
ojos, hasta que la sequía que había ordenado por el Señor cesara.
5. Que
aprendiese que, en la abundancia o escases, todo cuanto se requiera para
administrarlo es el toque de sus manos.
Cuando
la mano del poderoso Rey sostiene lo que Él ha dicho, aquello que se le ha
estregado, aquello que se está en espera, tiene que cumplirse. ¿Por qué? Porque Él honra a los que lo honran
(1 Samuel 2:30).