Josué 6:5…todo el pueblo gritará con fuerza, el muro de la ciudad caerá.
Cuando el Señor da
una orden, viene juntamente con instrucciones, y cuando determina que así será
no hay nada que añadir y mucho menos sugerir.
La instrucción
específica recibida del Príncipe del Ejército de Jehová fue que todo el pueblo
tenía que gritar con fuerza el día séptimo de la cruzada de conquista o marcha
de conquista, y aquellos poderosos muros caerían.
El camino de
obediencia y de mantenerse sujetos al Señor es el camino de victoria, porque el
combate lo libra el poder de Dios y el creyente cosecha los beneficios. Como lo
fue en el caso de la conquista de Jericó.
Pero, si todo el
pueblo hubiese decidido obrar en forma contraria a lo que Él ordenó no hubiesen
podido obtener el mismo resultado, cualquier otra derivación excepto victoria.
Si hubiesen gritado unos cuantos, aquel muro aun estaría, porque la ordenanza
no fue unos cuantos, fueron todos mirando el mismo muro, sujetos todos a la
misma ordenanza, la misma instrucción. El Señor no les consultó, no les dijo
qué les parece si intentamos gritar a ver qué acontece, lo que hizo el Creador
fue dar una orden, y dentro del cumplimiento de ella verían los resultados o el
resultado de lo que les hizo saber que acontecería.
La estratagema humana
nunca podrá levantarse con autoridad y poder sobre aquello que fue estableció
por el Señor. Si deseas verse atrapado en el lugar que está, si desea continuar
mirando desde el exterior lo que el Supremo dijo, le hizo saber que sería o es suyo,
continúe en su camino de obstinación y artificios humanos; continúe haciéndolo
todo y no se someta al Hacedor.
Si todo el pueblo de
Dios gritara con fuerza igual que la toma de la ciudad de Jericó los muros de
oposición caerían, empero, aún hay en las iglesias agendas divididas, cada
denominación cristiana con sus propias agendas, y la unión espiritual realmente
no es evidente. Es posible que muchos en el pueblo cristiano no mantienen presente
lo que establece la palabra tocante a la unidad que debe haber entre los
profesantes de la fe cristiana.
·
Juan 17:21…para que todos sean uno. Como tú, oh
Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros,
para que el mundo crea que tú me enviaste.
·
Hechos 4:32-
La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno
decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común.
·
Romanos 12:5-…así
nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente
miembros los unos de los otros.
Sin embargo, cuán difícil es lograr el grito en una iglesia, que todos griten a una. Al igual este hecho acontece con la familia o miembros de la familia, ya que hay diarios divididos.
Cuando hay división y
resistencia al sometimiento de lo que el Señor ha ordenado, no espere victoria,
no espere entrada a lo que usted espera en el Todopoderoso Dios. Los muros allí
permanecerán erguidos y saludables resistiéndole a usted. Si como pueblo no nos
movemos o podemos levantar nuestras voces todos unidos con la causa unida de
ver las murallas de oposición caer, no se logrará; si como iglesia al igual no
avanzarán, si como parejas no podrá ser, y aun en forma individual la carne en
una dirección, el espíritu en otra, nuestros pensamientos, nuestras acciones,
esa división interna es y será nuestro fracaso; porque la oposición no es
exterior, vive, habita y se está nutriendo con usted.
El pueblo de Israel
tenía que estar unidos a la misma causa, a la misma empresa, al mismo enfoque;
tenían que estar indivisibles en su obediencia a las instrucciones, a lo
prescrito para lograr, hacer y entrar a lo que Dios les había concedido, para
que ellos fuesen bendecidos.
El principio de no
estar divididos ni en tu interior, ni como iglesia o iglesias, todos gritando
con fuerza para que el muro se derrumba, la unidad es de gran bendición.
Eclesiastés 4:9- Mejores
son dos que uno; pues reciben mejor paga por su trabajo.
Es en la unidad y la
colaboración entre dos o más en donde hay mayores avances, logros.
Tristemente entre
parejas o casados, entre los creyentes que aún este hecho no es una realidad.
Juntos griten con
fuerza para que el muro de pobreza, escases, decadencia, crímenes, ultrajes y
tanto más; sí el necesario balance para que las emociones, relaciones puedan
entrar a su territorio de bendiciones.
Eclesiastés. 4:9…pues
reciben mejor paga por su trabajo.
v.10- Porque si caen,
el uno levantará a su compañero…
v.12-…cordón de tres
dobleces no se rompe.
Porque aquella unidad
se entenderá que la necesidad del uno es del otro, el valor de uno y el otro
para lograr el balance y estabilidad.
Todos tienen que gritar en común acuerdo con
fuerza como pueblo de Dios, y el muro de oposición caerá.
Es vital que se
entienda, se mantenga presente que solo es en el cumplimiento de Tus ordenanzas
y preceptos en donde radica la victoria. Se ha de ser, se tendrá que ser
cumplidores de lo que ordenas, porque allí es donde bendices y en donde ha de
obrar Tus grandezas.