El estado o curso de
agradecimiento, el conjunto de elementos en lo que aquello consiste no es o
está basado en niveles de cuantía, de una ubicación particular.
Algo tiene que
activarse, desarrollarse en el interior, que haga valorar todo aquello que
procede de las manos de Dios y entregado al hombre.
Algo tiene que
despertar en su entero ser aprendiendo a apreciar todo cuanto procede de los
medios que Él ha dispuesto u ordenado que esto sea una realidad.
Una mente, un corazón
agradecido mide todo con la métrica de cálculo en base a lo indigno que se es
en recibir del Soberano Rey. Esto permite que todo permanezca en la perspectiva
correcta. ¿Quién es digno de todas sus bondades para con nosotros?
Resulta interesante,
que si un pueblo de bajos recursos o normal, una villa, aldea; un individuo
fuese honrado con la presencia de un rey, presidente, alguien en liderazgo en
su lugar de ubicación, vivencia; ellos se sentirían privilegiados en haber
recibido aquella deferencia de aquél, sin haberles concedido absolutamente
nada, sólo su presencia.
¿Por qué habría
surgido la gratitud? ¿Por qué habría surgido el entusiasmo? Porque para ellos
aquello resulta importante, aquel simple gesto para ellos fue un acto especial,
porque para ellos los honró con el simple hecho de estar allí.
Dios no sólo está
presente, jamás su presencia está sin bendecir, sin impartir o dar aquello que
se necesita, que es vital, indispensable para toda vida. Y hay tantos que más
impactados se sienten por una presencia humana distinguida, que con el Dueño
del universo que sí los colma continuamente de su misericordia y de su gracia.
Nadie es digno, nadie es merecedor; y hay aquellos que realmente abundan en
ingratitud y están desconformes con lo que se ha placido el Señor en
confiarles.
Algo hay torcido en
los niveles de evaluar lo que es oro puro, de la simple escoria, en
comparación. Y cuando se está en aquella condición de desechar lo bueno y
apropiarse de aquello que en nada beneficia, difícil es el poder realmente
justipreciar o valuar.
¿En base a qué se
valora? ¿En base a qué se considera bendecido?
Y de estar
bendecidos, esto no encuentra vacíos o faltantes, ya que en vez de estar o
considerar lo que no está o hace falta en base a algún criterio, cuenta o se
goza en las ricas bendiciones que su Dios le ha provisto.
Ser exigentes en
lugares que no corresponden, hacia quien no tiene obligación alguna, ya que
todo cuanto hace el Señor lo hace de su puro e incondicional amor para con
todos. Si exigencia se desea dar uso, que esta sea para consigo mismo,
demandando que ingratitud con el Creador no sea jamás la fuente del que se
beba.
Si el pueblo de Dios
viviese en estado de agradecimiento, sí, por todo cuanto concede Él (el cual,
si procede de Él es bueno, ya que: Toda buena dádiva y todo don
perfecto desciende de lo alto, del Padre de luces, en el cual no hay mudanza ni
sombra de variación (Santiago 1:17)), lo alabará, este hecho
abriría puertas para que continuaran las entradas de aquello que a todos tiene
preparado. Empero, ese estado en que se percibe en parte del pueblo, como si el
Dios a quien sirven los está torturando.
Hasta que la piedra
de ingratitud que está ante el flujo del Río de Bendiciones, provisto por el
Creador, de esa fuente solo obtendrá gotas, cuando su vida de ella podría ser
inundada.
Es de gran
importancia señalar, que cuando hay un variar en acontecimientos es ya sea por
una prueba o por el hecho que alguien se ha movido de poder continuamente
recibir de esa buena dádiva y don perfecto, y no ha sido Dios.
Agradecimiento no
debe ser una palabra desconocida en su vocablo, ya que para muchos las quejas
es la que tiene mayor vigencia; no entre los paganos necesariamente, pero, en
los labios de aquellos que no deberían de poder cesar con sus lenguas, la
alabanza y la exaltación a su Dios.
Cuando en la familia,
comunidad; negocio, carrera; relación, persona; esto es del pueblo cristiano,
que de ellos solo brote el agradecimiento, habrá explosiones de cambios en el
lugar en que ellos se encuentren. Será notable un pueblo con su Dios confiado y
comprometido, porque su dependencia no está basada en posesiones o falta de
ella, empero, está cimentado en un corazón que ama a su Rey y Señor. Ya que
aquello que necesita está, aun en los errores provocados, que pudiesen
provocar, que no haya más. En las malas decisiones que lo limitó. Pero la
fidelidad del Creador allí está, cuidando de su pueblo hasta la eternidad.
Cuando realmente se
viva en un estado de gozo con nuestro Dios, realmente entenderemos que en nada
que pudiese presentarse en nuestra vida, ya sea esto provocado o a consecuencia
del pecado que habita en nuestro mundo. Cuando realmente se haya apropiado de
esta ordenanza y lo haya hecho su pacto con su Creador, en lo más adverso o placentero;
vivirá confiado y esperanzado en la obra que Él hará en medio de todo para que
su nombre sea glorificado y usted el beneficiado.
El agradecimiento
surge de una vida consagrada al Señor (separado de todo aquello que fácil puede
confundir y distraer) y que realmente ha podido ver la grandeza del
Hacedor a través de todo, ya que un creyente nunca está solo y desprovisto, la
gracia de Dios siempre lo acompaña y abre puertas para bendecirlo.
No será de agrado
alguna condición, sin embargo, el alma está complacido y agradecido con el
Supremo Rey.
Que bendición que,
del corazón, de los sabios; consciente o inconsciente, agradecimiento es el
sello en esa vida. Es la moneda con la que compran y venden.
·
Dad gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad
de Dios para con vosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).