Resulta intrigante este hecho. Todos quedamos
expuestos a múltiples noticias de diferentes medios.
No conocemos el trasfondo un cien por ciento ya sea
de la fuente que procede la información o la noticia, pero, es aceptada y en
muy pocas ocasiones cuestionadas. No se conoce la integridad de aquel que lo ha
preparado, lo confiable que es. Si anuncia o escribe en base a su punto de
vista o creencia pagana, inclinación política o bipartidismo.
Pero, cuando se escucha el hablar de algunos
hermanos o cuando citan un dado hecho de aquello que han escuchado o han visto,
lo hacen con una aseveración, lo hacen con una seguridad que hasta resulta en
diferencias o disputas entre algunos en el pueblo de Dios por ciertas noticias
o información.
Gloria a Dios por aquellos pocos que anuncian o
informan de manera unilateral o concreta, objetiva. Sin inclinaciones o
preferencias, de acuerdo a los hechos reales, a la verdad que conlleva aquello
tratado, la temática o lo acaecido.
El mundo de información es importante, nos mantiene
anuentes a todo lo que acontece a nuestro alrededor. Empero, el creyente tiene
que examinarlo todo y retener solo lo bueno, lo examinado o lo importante de
aquello que se ve o se escucha.
·
Examinadlo
todo... (1 Tesalonicenses 5:21)
De la única fuente que podemos, debemos y tenemos
que estar confiados, entregados, vendidos o sometidos es a la Sagrada
Escritura, el cual es la Palabra infalible del Señor. Porque es con ella, a
través de ella, entregados o con el conocimiento de ella es que se podrá
establecer o poner en la balanza para determinar todo aquello que se escucha, a
lo que se está expuesto y a la conclusión final al que se debe llegar.
Empero algunos (no usted), basan sus vidas en toda
la información secular. Peligrosamente muchos han estado escuchando al diablo
(con las informaciones torcidas, alteradas para lograr la agenda del maligno),
por tanto tiempo (programaciones y tanto más que están logrando cauterizar o
quemar su mente o pensamiento) a tal punto que al escuchar a algunos
hablar, aquella retórica falsa sin siquiera haberla cernido o evaluado a través
de la Palabra.
Aunque los tiempos han cambiado, cultura, creencias
y aceptaciones, la Palabra de Dios es la única verdad absoluta, está
establecida sobre todo y sobre todos.
En las Sagradas Escrituras no hay variantes, no hay
alteraciones; lo que condenó hace aproximadamente 4,000 años, continuará siendo
condenado en el siglo presente o los venideros.
Examinemos:
a. Cielo y tierra pasará, más mi
Palabra no pasará (Mateo 24:35).
Observe el mundo, todo está cambiando, alterándose
a tal punto que con mayor aceptación abiertamente llaman a lo malo bueno, y a
lo bueno malo. No hay temor a Dios, blasfemamente es el proceder. Y la misma Palabra
que condenó el mal desde sus inicios, será el que lo juzgue en el periodo
final.
b. ...la
Palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Isaías 40:8).
Lo único que usted puede y debe aceptar de manera
incondicional, incuestionable es la Palabra y la Soberanía de Dios sobre todas
las cosas.
c. ...toda
Palabra de Dios es limpia... (Proverbios 30:5).
No hay contaminación en la Palabra de Dios, lo que
sí hay en ella son los medios para el pueblo pueda no contaminarse e
identificar todo aquello sucio o contaminado que el enemigo continuamente está
lanzando por los medios.
d. ...para
siempre...permanece Tu Palabra (Salmo 119:89).
Lo inalterable, lo eterno, lo inviolable, es la
Sagrada Escritura. De ella puede confiar y depender hasta que esté reunido con
el Señor.
e. ...la
exposición de Tu Palabra alumbra... (Salmo 119:130).
La necesidad de la luz es para permitir que se
pueda detectar dónde hay peligro si lo hubiese, y el poder hallar aquello
necesitado o buscado. Esto y más es lo que nos brinda el conocimiento de la
Palabra de Dios.
Estamos expuestos a todo, pero, solo aquello que no
contradice lo que el Señor establece es lo aceptable para su pueblo.
f. ...la
suma de Tu Palabra es verdad y eterno (Salmo 119:160).
Dios no varía y su Palabra ciertamente no
variará. Cuando el Señor envió la Palabra, esta se conjuga para todos
los tiempos, todas las edades; es toda sabiduría, y es la justa medida para
todo y en todo.
Ciertamente se le tiene que agradecer al Señor, por
su Palabra establecida en Él y a través de Él. El cual crea una total
dependencia del Creador, que exigirá total entrega. Y siendo esta la realidad
en su pueblo, alertará y apartará de todo camino de confusión y engaño a los
suyos.