Jesús lloró (Juan 11:35)
Axioma: Dios tiene sus propósitos para glorificarse
aún en medio de aquello adverso, complejo, que difícilmente se entienda.
Este registro en los Evangelios deja plasmado su
sensibilidad, humanidad.
Esto aconteció frente a la tumba de Lázaro, el cual
era amigo de Jesús. Qué privilegio bajar por los siglos con aquel título, esto
es increíble, ser conocido como el amigo del Salvador. El Señor no hace
diferencias de personas. Pero, la forma en que pudo comunicarse con Lázaro,
ciertamente era un tanto diferente a los demás. Qué bendición tuvo que haber
sido para Lázaro ser considerado amigo de Jesús, y muchos lo sabían.
Consideremos las implicaciones de las lágrimas de
Jesús:
1. María lloraba, los judíos que
le acompañaban, Él se estremeció en su Espíritu y se conmovió (v. 33).
Algo del desconsuelo humano ante su impotencia,
ante las consecuencias del pecado era lo que podía ver el Señor.
2. El Señor estaba en carne ante
el amor humano por los suyos, y si ellos solo entendieran cuánto más amor tiene el
Dios que los creó.
3. Ellos no podían superar ni aún
en su presencia aquel sentido de dolor y de piedad humana. En su dolor no
podían tocar la esperanza que habita en Él.
4. Porque aun estando Él presente
entre ellos, creían que estaban en un callejón sin salida. ¿Alguna semejanza en
su proceder?
Examinemos lo siguiente:
En muchas instancias o en repetidas situaciones se
permite que situaciones, emociones, pasiones y cuantos otros impedimentos
sobrecojan, no arribando o esforzándonos a llegar al consuelo y esperanza en el
Señor. Desconsuelo debe habitar en el mundo, no en el pueblo de Dios, porque en
Él, siempre habrá y hay consuelo.
Cuando Jesús oyó de la muerte de Lázaro definió la
situación de inmediato: “la enfermedad no es para muerte, sino para la gloria
de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
·
Juan 11:4-
Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de
Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Estimado lector, sólo Dios sabrá si ante la
situación que está si es de muerte o no, pero, siempre sin importancia de toda
argumentación o de lo intenso de la situación dada, debe darle lugar para que
el Hijo de Dios sea glorificado por su entrega, y confianza en Él.
La reina Ester intercede por el pueblo judío en el
reino persa cuando había una amenaza de destruir al pueblo judío. Aquello tuvo lugar
debido a las circunstancias y guiado por su padre adoptivo Mardoqueo, que
presentarse ante el rey Asuero de Persia, sin ser llamada con el riesgo de ser
condenada a muerte (Ester 4:11). Las palabras de ella implican entrega,
confianza en la soberanía y potestad de Dios sobre todo evento: Ella declaro: “…si
perezco, que perezca”.
Cuando Sadrac, Mesac y Abed- negó, desobedeciendo
el edicto del rey Nabucodonosor de adorar un ídolo de oro y fueron amenazados
en ser echados en el horno de fuego respondieron:
·
Daniel 3: 16- Sadrac,
Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es
necesario que te respondamos sobre este asunto.
17- He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo;
y de tu mano, oh rey, nos librará.
18- Y si no,
sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua
que has levantado.
Estas respuestas estaban amparadas en su totalidad
en fe y entrega incondicional.
Antes de la resurrección de Lázaro, los milagros
hechos por Jesús que se difundieron:
1. Transformó
agua en vino (Juan 2:7-8).
2. Sanó
a un hijo de un noble que estaba a punto de morir (Juan 4:46-50).
3. Sanó
a un paralítico de hacía 38 años en Bethesda (Juan 5:5-18).
4. Alimentó
a cinco mil hombres con cinco panes de cebada y dos pescados (Juan 6:9-15).
5. Camina
sobre el mar (Mateo 6:16-21).
6. Jesús
sana a un ciego de nacimiento (Juan 9:12).
Estos son los milagros sabidos por todos, esparcido
como pólvora para detonar; pero, detenidos por muchos en su estado de limitar
el poder de Dios y su voluntad obrando de la manera que en su soberanía decida
proceder.
En la muerte de Lázaro, no es el hecho: “…si
hubieses estado”. Él está, empero. la forma que el Señor ha de obrar en medio
de ello, de cualesquiera que fuese la situación, su confesión de fe interna o
externa, totalmente confiado en que tiene enteramente el poder para librarle, y
de no ser así, Él tiene sus propósitos para glorificarse aún en medio de
aquello adverso.
Aunque se entienda que el Señor tiene un propósito
para todo, aún se permite que emociones y ánimos interfieran. Considere, cuánto
debe herir el corazón Señor al ver cuántos permanecen sujetos a desconsuelo, y
no consuelo en Él. Ciertamente hay que darle gracias que Él no se da por
vencido, y en medio de esas condiciones variables en donde se les da lugar a
incertidumbres, en vez de continuar extendiéndose y permanecer anclado en su
consuelo en Él.