Obedecer a Dios no es un camino fácil, ser su vocero mucho menos. Ya que
se podrá estar en una situación que no necesariamente se eligió, mas, allí se
está para hacer la voluntad de Dios. Esto precisamente fue la posición del
profeta Eliseo.
Había un rey de Siria que estaba
enfermo, su nombre era Ben-adad, este escuchó de la llegada de Eliseo en
Damasco. La fama del profeta Eliseo, entre los sirios posible fue debido a la
curación de Naamán de su lepra, un hecho que quedó grandemente notorio entre ellos,
debido al hecho que aquél hombre era un dignatario entre ellos.
Empero, cuando el rey de Siria se entera que Eliseo estaba entre ellos,
envía a uno de sus representantes, su nombre Hazael al encuentro del profeta;
le indicó que llevase presentes para recibir al varón de Dios, y que a la vez
le consultara el profeta a Jehová por él, si sanaría de su enfermedad.
Lo interesante de todo esto es que Ben-adad era enemigo del pueblo de
Dios (1 Reyes 20:1 – 43), sin embargo, envía por información al profeta que él
mismo califica de Dios, pero, el corazón de él no había cambiado, seguía siendo
enemigo del pueblo de Dios.
Buscando los favores del Hacedor, pero viviendo, en alianza con el
diablo contra Israel. ¿Para cuántos esto no será su realidad? Buscando que el Señor
los favorezca, para continuar con su agenda como si el favor es merecido.
Hasta cierto punto este hecho se asemeja a los Estados Unidos,
declarando en Dios confiamos, Dios bendiga a los Estados Unidos, mas, sus actos
y decisiones tristemente en su mayoría van contra los mandamientos de Dios.
Hasta cierto punto están favoreciendo agendas que en base a sus principios y fundación
bíblica nunca debería por ellos ser considerados. Y están pidiendo que Dios los
bendiga. Le han dado sus espaldas en tantas leyes que ahora están vigentes, que
nadie en pleno uso de razón hace algunos años aprobaría. Y están declarando por
tradición, una voz vacía y sin fundamento, Dios bendiga a América. Hacemos la salvedad
que no son todos, más muchos en el gobierno están a favor de todo aquello que traerá
maldición y desastres sobre la tierra de aquella nación favorecida grandemente por
el Señor.
Ben-adad busca saber si ha de sanar, si ha de vivir. Sin arrepentimiento,
sin cambio de corazón o dirección. En qué posición de ignorancia lo tiene el
diablo a aquellos que así lo permiten, porque aunque están en oposición a los
estatutos y leyes de Dios, según ellos buscan su favor. Es tan ilógico como
decir que un asesino desea saber si el Señor le concederá más vida, para
continuar con más crímenes; si el Creador lo favorecerá para que pueda continuar
con sus atracos y maldades.
Hazael se presenta ante el profeta y le comunica lo que el rey le envió
a preguntarle. Atienda a la respuesta del profeta:
Eliseo le dijo: ve y dile: “Seguramente sanarás”.
Sin embargo, Jehová me ha revelado que ciertamente morirá.
El varón de Dios lo miró fijamente (a Hazael) y
estuvo así hasta que se ruborizara. Luego el varón de Dios se echó a llorar (2
Reyes 8:10, 11).
El profeta Eliseo queda frente a una moneda con el mismo valor, queda
frente a otro rostro de un enemigo de Israel.
Hasta ese momento con respecto a Hazael todo estaba en silencio él
tocante a sus hechos, pero Dios le revela a Eliseo que este mismo hombre frente
a él, sería de gran mal para el pueblo de Israel. Es que todo esto acontecería
debido al pecado de Israel en ir tras otros dioses y las prácticas paganas.
Hazael al preguntar a Eliseo el motivo de sus lágrimas, le hace saber
sobre los males que él haría contra el pueblo de Israel. Él cuestionó lo que
oyó. Pero en respuesta Eliseo le notifica algo más que le hizo saber el Señor:
...tú serás rey de Siria.
Para Eliseo no fue fácil aquel momento, porque aún veía la mano de Dios
en juicio contra Israel. Dios le reveló quién sería el próximo rey de Siria y juntamente
con ello le hizo saber que no habría descanso de los males que este haría
contra Israel.
Mis amados el pueblo de Dios tiene siempre una obligación, hacer saber
la verdad de lo que revela el Señor; no de manera comprometida, no
parcializada. Lo que Dios ordena no se confina a criterios y mucho menos
opiniones. Si el Señor dijo que algo es negro, siempre será negro; si el Señor
condena algo, ese algo siempre tendrá el sello de condena.
El profeta estaba frente a Hazael, no trató de ablandar la palabra recibida,
se dijo tal cual es. Es lo que el Señor espera de nosotros, que no diluyamos
nada tocante a Él, nada que su Palabra determina.
Lo que estaba en el corazón de Hazael floreció y consumió un plan que
Dios ya sabía. Hazael con un paño húmedo y puesto este sobre el rostro de
Ben-adad, este murió; y en su lugar reinó Hazael (1 Reyes 8:7-15).
Tenemos que mantenernos fieles al Señor en medio de mensajes de aliento,
de esperanza; al igual como aquellas de advertencia y condena. El Padre celestial
nos ayude a no comprometer lo que Èl ha establecido y revelado, y cumplir
fielmente a su Palabra, sus mandatos, ordenanzas, instrucciones, revelaciones.
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