Éxodo 13:17…Dios no los llevó por el camino de la tierra de los
filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: para que no se arrepienta el
pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.
Salidos de esclavitud el pueblo de Israel no estaban listos para
enfrentamiento, para combatir. Es que Dios conoce la fragilidad de la
naturaleza humana, con respecto a aquellos que fácilmente pueden quedar
desenfocados del lugar en que deberían permanecer, fijos en la nueva oportunidad
brindada, entregada; y para algunos el primer enfrentamiento o confrontación
quedan amedrentados y hacen renuncia a proseguir la marcha hacia su nueva
aurora, inicio.
Qué cuidado tiene el Padre celestial de su pueblo, de cada uno de
aquellos a Él sometidos. Conoce en detalle todo aquello que podría desviar o
debilitar de ver la bendición, en aquellas obras maravillosas que solo Él puede
hacer y hace por cada uno de los suyos.
Este hecho deja un precedente sumamente importante para siempre mantener
presente. Si el Señor le conduce por algún valle o desierto, hay razones. No lo
entenderá, pero, no es necesario entender al Señor, empero lo que sí es
imperante:
a. Confiar:
confiados en Él, que nunca podrá cometer un error.
b.
Creerle:
aunque todo pareciera adverso humanamente y sin sentido.
c.
Obedecerle: es que sólo en obediencia viene la
revelación, el rendimiento y entrega que el Señor espera de sus hijos.
Humanamente se creería que, habiendo salido de aquel infierno u opresión,
su ausencia de libertad y ahora devuelto a ellos, que no permitirían que nada
les provocara el pensar si quiera de retornar, pero dice la Palabra: “Para
que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra (alguna confrontación) y
regrese a Egipto”.
Sin embargo, los adiestra sobre fe, confianza; creerle a su Dios,
depender enteramente de su Señor. Y esto no implica quedarse con los brazos
cruzados, empero avanzar o moverse por fe en lugares o situaciones que
parecieran humanamente imposibles.
Dios los hizo ir por el camino del desierto del Mar Rojo. No estaban listos para combatir, mas, siempre
se está listo para ser instruidos sobre confiar y creerle a Dios. Siempre habrá
un Mar Rojo y sólo Dios le podrá hacer cruzar. Sí atravesar lugares que
humanamente no es posible, sin embargo, a través de Él, lo imposible torna a
posible.
v.15- La salida del pueblo de Israel de su esclavitud fue una obra que
solo Dios pudo orquestar. Este pueblo quedó ante evidencias claras de su poder
y majestad. El Señor deja establecido entre ellos un sacrificio como memorial y
aleccionamiento sobre el sacrificio vicario de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. “…y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y
redimo al primogénito de mis hijos.”
v.16-Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial
delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
Y aun teniendo los elementos para que siempre estuviese frente a ellos
aquella maravillosa obra de liberación. Había olvido y reproches.
Cuántos no nos asemejamos igual a este pueblo con olvidos y reproches,
ante situaciones que ciertamente Dios permite con un objetivo. Y aún con las
evidencias de su autoridad y poder. Habiéndole devuelto su salud, habiéndole
devuelto su libertad, habiéndole sacado de podredumbre, bendecido con bienes; y
cuando tiene que confrontar alguna prueba o reto, amnesia espiritual ante el
Dios de poder que lo ha sostenido y bendecido.
El Señor sabe que tenemos una corta memoria para habitar en todo aquello
que realmente ha sido dado por Él para fortalecernos. Y al igual sabe aquella
disposición que sí tenemos para entretener y nutrir todo aquello que nunca deberíamos,
empero lo hacemos.
Pero, Dios en su amor nos conduce por lugares que nos irá preparando para
continuar resistiendo otros retos y enfrentamientos que solo su Espíritu nos ha
de capacitar para resistir y vencer, sí derribar.
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