Salmo 51:1 Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu
misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
a. Ten
piedad de mí, Dios...
La
piedad (clemencia, caridad, compasión) de Dios es la que brinda u ofrece esa
oportunidad que no se merece, empero lo extiende. Es aquella parte de Dios que
nos mira y se compadece, aceptando nuestro arrepentimiento, extendiendo otra
oportunidad.
b.
...conforme a Tu misericordia...
Cuando
se erra, implicación, hay faltas; esto no tiene que ser, y mucho menos debe ser
una norma de conducta. Pero, cuando acontece ciertamente ayuda a tener una
gráfica real de cuan frágil se es o lo propenso que se está a caer, cuando Él
no es en todo prioritario.
Cuando
se vive una vida conforme a las leyes y preceptos de Dios, se puede llegar ante
su trono sobre la base de sus promesas. Cuando se desvía del camino,
gloria a Dios que aún hay oportunidad, se puede acercar y clamar, rogar por misericordia;
el cual esta implica una multitud de piedades.
Dios
siempre atiende y está dispuesto a atender a todo hombre, para otorgarle lo que
solo Él puede ofrecerle. Nada hay muy distante, envilecido, que Él no pueda
atender; exceptuando aquello que no se desea reconocer, o rechazar; esto es
permanecer en el estado en que se está.
Decirle
al Señor ten piedad de mí, es clamar al Soberano para que Él haga lo que ningún
otro puede hacer por nosotros. Es haber reconocido la necesidad única de su
intervención, y darle lugar que siempre debe tener, el cual es el estar al
frente de todo cuanto implica o toca nuestras vidas.
v.2- ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!…
Este clamor fue a consecuencia de mal, a consecuencia de haber violado
lo que Dios había establecido, por haber negado o puesto a un lado la fe; por
haber puesto una vida en santidad en segundo lugar y haberle dado al enemigo
oportunidad para burlarse de la fe. Ante esta situación surge el clamor:
¡Señor!, reconozco que estoy sucio, más sucio de lo que creí o si quiera pensé
estar y necesito ser lavado por Ti. Y sé que esto tiene que ser continuamente,
necesito Tu intervención continua en mi vida para que esta pueda ser y estar en
el lugar que tienes deparado o preparado para él.
Necesito ser limpiado, y ciertamente no hay nada sobre la faz de esta
tierra que pueda lograr librarme de esta suciedad, ya que esto solo procede de
Ti. ¡Haz esa obra en mí, hazlo una realidad en mí vida!
v.3- porque reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante
de mí.
Cuando el hombre reconoce su falta, su mal, es cuando él
está en camino de ser librado. Cuando admite lo limitado que es y la
indispensable necesidad del poder de Dios actuando sobre él y dentro de él para
poder lograr el salir airoso de todo y cualquier reto que se enfrente, entonces
y sólo entonces estará en camino de ser restaurado, corregido, bendecido.
Cuando se quebranta los preceptos o las leyes de Dios, se sufre
serias consecuencias, una de ellas es el hecho de revivir aquello que ha sido
grotescos, los cuales en ocasiones se revivirá; pero gloria a Dios, se debe al
igual recordar que se ha sido perdonado de aquello, y que gloria a Dios pasado
es, el cual nunca se debe volver a fomentar, entretener o si quiera considerar.
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