jueves, 25 de octubre de 2018

¿POR QUÉ TEMÉIS? (CONFIAR ES SU DECISIÓN)





      Toma un tiempo desarrollar, mas confianza en Dios es una decisión que usted tiene que activar, ya que el Señor no está a prueba, es usted que tiene que decidir por el que nunca falla.  La confianza en Él se establece mientras haya mayor acercamiento.
      Mateo 8:23 Entró en la barca y sus discípulos lo siguieron.
                v.24 Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía.
                 v.25 Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo:
                         ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
                  v.26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
Jesús los llamó: “hombres de poca fe”, “¿por qué teméis?”
Analicemos:
¿Qué había sido lo que Jesús esperaba de ellos?
a.      Ver la amenaza y aun permanecer confiados en que nada podría acontecerles sin que el Señor así lo permitiera, ya que Él siempre supo que aquello acontecería. Sorpresa es para nosotros, pero no para Él. No sabremos cuál será la salida de aquello, pero el Señor lo tiene ya preparado.
      Si examinamos el crecimiento espiritual de Pedro, en contraste con lo que inicialmente había acontecido en el barco, Pedro había aprendido a descansar o confiar enteramente en la divina intervención del Señor en cualquier área o forma que al Señor le placiera.
      Pedro fue encarcelado por predicar el evangelio, sujeto con dos cadenas y los guardas custodiaban la cárcel. Lo importante a destacar en este hecho es que Pedro no se afligió por aquello. Nos hace saber la Palabra que él dormía, y el ángel que el Señor había enviado para librarlo lo tuvo que levantar. Básicamente lo que allí se reflejaba era lo siguiente, posiblemente Pedro dijo en su corazón, si estoy aquí el Creador lo ha permitido, por ende, Él y sólo Él sabrá cuál será el desenlace de todo aquello (Hechos 12:6-7)
Pedro sabía que él no estaba solo, sabía que en aquella tempestad que atravesaba, el Señor obraría conforme a sus santos propósitos sin que él tuviese que afligirse.

b.     Ordenar a la tormenta que cesara.

       Si tomásemos el hecho que Jesús les había instruido en el poder de la oración. El hecho de hablar con Dios y presentarle toda situación, y entendiendo lo que implica “... hágase Tu voluntad...” Ya que la tormenta no era una bendición del Señor, ellos tenían toda autoridad sobre ella. Y cuánto más con Él presente, a su lado.


c.      Que estuviesen alabando al Dios vivo aún en medio de aquello.
      Cuando Pablo atravesó sus diferentes pruebas, pudo llegar a esta conclusión, verdad, axioma a través del Espíritu Santo:                    Romanos 8:28 Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
      Madurez espiritual ayuda a mirar toda situación como un medio donde el Creador se ha de glorificar. Pablo terminó sus días encarcelado, sin embargo, para él esto nunca fue un hecho que el Maestro no se interesara...
Jesús entra en la barca, estaba allí presente con ellos en lo físico. Fue de Él que recibieron la enseñanza tocante a la “confianza en Dios”. Uno de los sinónimos de confianza es libertad. Si hacemos un juego de palabra con aquel término podríamos decir que hay una seguridad ya instaurada para el creyente ante y para toda adversidad que pudiera presentarse ya que el Señor dejó una fianza sobre toda situación, “su promesa”. No os angusties por nada (Mateo 6:25), ni aun cuando pareciera que nuestra vida estuviera amenazada, ya que nuestros caminos han sido ordenados por Él. ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? La angustia en nada beneficia, empero la confianza en el Señor libera de toda situación presente o que podrá presentarse.
        Dios en su presciencia sabía que ellos estarían ante esa amenaza. Lo que se hace en el transcurso de ello, en ello radica lo que se ha entregado al Señor.


martes, 9 de octubre de 2018

ARREPENTIMIENTO NO VUELVE A LA INMUNDICIA





Hay aquellos que se han alejado del Señor, por razones que creen sostenibles para ahora estar involucrados en esto y aquello, creyendo que ahora lo han alcanzado, han sido liberados.
Si alguno ha podido encontrar un mejor lugar en la que ellos han podido habitar, a diferencia de lo que el Señor les ofrece, ciertamente aquél nunca tuvo aquella relación con el Autor de sus días. Ya que nada que se ha recibido o se recibe del Señor es comparable o igualable a nada en ningún ámbito o lugar.
A todo aquello que ha quedado expuesto, ha sido tan solo aquello que lo ha de devorar o desarmar cuando menos lo espere, convirtiendo así en otra estadística del enemigo de nuestras almas.
Ciertamente los que se alejan de Ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de Ti se aparta (Salmo 73:27).
Hay un contraste claro de las dos posiciones o disposiciones que se puede tomar, los que se alejan del Señor perecerán, los destruirá. Ya que la implicación es poblar aquella vida o habiendo vuelto a llenarla de todo aquello que antes fue, es haber retornado al lugar en donde hubo destrucción desde el inicio.
Es haber reconstruido aquel edificio y volver a habilitarla de todo aquello que antes lo ocupaba, sí de todo aquello que mantuvo y estuvo fuera de la voluntad de Dios.
Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago (Gálatas 2:18).
Axioma: Nadie vuelve a un desperdicio, excepto que en ello tengan o encuentren un valorado tesoro, aquello que aprecien como tal. ¿Ilógico? Entonces, por qué aquello se hará.
El hijo pródigo, se hizo una vez referencia de su condición, jamás degeneró o retrocedió.
Axioma: El camino de real arrepentimiento no vuelve a la inmundicia del que lo rescató el Señor.
El creyente puede tropezar, puede resbalar, pero, nunca permanecerá allí tendido; volverá a la casa de su Padre. El hijo pródigo siempre fue un hijo (aunque por una etapa en su vida fue rebelde, desobediente), porque se levantó, salió de la porqueriza y no fue en camino a una mayor confusión, ignorancia; se levantó y al salir había una sola dirección, un interés unificado y desprendido de todas las demás carcomas, parásitos que antes había, a la casa de su Padre estaba en camino.
Alguien dirá, pero fue ingrato, no apreció, malversó, rechazó. Todo lo mencionado es realidad, empero es una condición que tiene ya un pasado; eso era, eso fue; empero ahora retornó la cordura. En instancias para algunos tuvo que haber habido un fuerte encuentro para poder apreciar, valorar.
Empero, hay al igual algunos que persisten en el error, en aquello que los distancia más y más, a tal lejanía, que la voz del Señor ya no perciben, no son sensibles a su presencia, costras de pecado se han apoderado de su entero ser. Están en un sendero de cometer un crimen, el que han de asesinar es a su propia alma, su persona.
Nunca podrá haber otro resultado en la vida de todo hombre que se distancia del Señor, esto solo puede ser una vía de destrucción. Es imposible haber arribado a otro puerto de bendición, aunque ante los espejismos de este mundo, todo pareciera de gran esplendor, publicidad, fama, fortuna. Declararían ahora tengo lo que tanto anhelé, y en medio de su celebración el reclamo del enemigo por sus almas. Si acaso lo dudara, por qué será que para aquellos que supuestamente lo habían alcanzado todo, “fama, fortuna”, se han suicidado o sus vidas finalizan en bajadas de vicios y depravación.
Todo esto se asemeja a personas tratando de desafiar la gravedad espiritual. Tratan de conducir en un espacio que no existe, de total derroche e irreverencia a Dios. Han de sufrir esa caída, ese accidente inevitable porque han violado todo aquello establecido por el Soberano para su bienestar tanto espiritual como físicamente, intelectualmente, psicológicamente. Conduciendo sus vidas a alta velocidad, ignorando toda señal de alto, peligro, camino cerrado. Ciertamente llegaran al lugar que ellos han escogido, lamentable destrucción y anticipada muerte tanto espiritual como física.
El alejamiento o distanciamiento que se esperaría después de haber sido librados, desencadenados, limpiados de una condición de muerte sería aborrecimiento todo aquello que representó aquel estado cual haya sido, pero, sin la intervención del Señor allí habría perecido. Empero, algunos aun cortejan con aquello que nunca se debió, volviendo a entretenerse o considerar aquella trampa que anteriormente los mantenía apresados.
¿Cuántos volverían a introducirse en un campo minado? Habiendo sido librado de ella, y conducidos a lugar seguro. ¿Cuántos a punto de caer al abismo volverían a lanzarse en el mismo lugar que anteriormente la muerte solo estaba en espera de devorarlos? ¿Cuántos habiendo sido librados de gran peligro volverían al mismo lugar con el mismo mensaje?

Para alguno que profesa la fe cristiana, esta no sería su realidad, ya que son conducidos por el Pastor, y junto a ningunas de estas los haría si quiera de cerca pasar.


OÍR LA PALABRA NO ACOMPAÑADO DE FE





Hebreos 4:1- 11
El descanso en el Señor es accesible para con todo creyente, empero no todos allí residen.
·         Hay aquél que descansa en su incredulidad en algunas áreas.
·         En su obstinación.
·         En su ansiedad.
·         En su desesperación.
·         En convicciones personales.

Frente al pueblo está la entrada al descanso, pero muchos deambulan frente a ello sin entrar.
Increíble es pensar que para todos es, todos tienen acceso a la entrada, y aquí es donde puebla lo inexplicable, algunos no lo han alcanzado.
La buena nueva ha sido anunciada, empero para algunos iguales que el pueblo de Israel:
“...a ellos de nada les sirvió haber oído la Palabra, por no ir acompañada de fe en los que lo oyeron (Hebreos 4:2)”.
De nada les sirvió haber oído la Palabra, porque no fue acompañada de fe, aceptación radical, lo dijo Dios y no hay más que cumplir. En vano fue el haber quedado expuesto a la solución, prosiguiendo el camino con la situación como si nunca se hubiese escuchado del Señor.
Todo les fue preparado al pueblo de Israel, pero un grupo mayoritario de incrédulos trajo sobre el remanente de crédulos un inconveniente, mas, los de la fe entraron en la paz; porque, aunque fue por un tiempo la espera, la incredulidad de otros no anuló lo que pertenecía a los que a Dios creyeron.
Dios dijo, está escrito, es anunciado, es enseñado, predicado; sin embargo, por muchos no aceptado aquello que el Señor les ha revelado, aquello que han quedado expuestos, sí de la Palabra (no de hombre el cual es siempre cuestionable), la Palabra del Señor.
Si la fe no acompaña a la Palabra oída, aquél permanece en el estado en que se encuentra, inmóvil e indefenso ante aquello que lo habría armado para proseguir, vencer ante toda oposición o adversidad.  La Palabra es poder, sin embargo, no tomada y procediendo en obediencia, acatamiento por confiar en lo que dice Dios lo hace mantenerse exactamente allí en donde está prisionero de su condición y no entrando en lo que promete el Señor.
Lo que dice el Creador, lo que está escrito requiere siempre una acción activada por fe y esta en obediencia entra en lo por Dios ha prometido para aquél.
Ante toda muralla, está la Palabra;
Ante toda oposición, la entrada;
Ante toda amenaza, la fe acentuada;
Porque creer a Dios, es la entrada,
Al reposo encontrado, sólo en Él.

El que no ha creído el reporte, el anuncio de Dios, están a la puerta de entrada, continúan frente a ella, ¿el por qué no han entrado? Incredulidad los detiene y acompaña.
Las Escrituras tiene un hermoso registro de aquellos que sí están:
“Pero los que han creído entramos en el reposo... (Hebreos 4:3).
Hay entrada en lo que promete Dios, pero hay que creer. La entrada es para todos, empero, si ha decidido permanecer obstruyendo esta verdad y realidad para todo aquél, entonces usted privándose está de aquello que lo bendecirá.
Poner en juicio, en dudas, ubicarlo al nivel de una consideración, y no de aquello que rige, dirige, es la autoridad de nuestras vidas; provoca la ira y el castigo del Hacedor. Ya que la incredulidad hacia el Señor lo ubica en el actuar del hombre, en planos meramente humanas y no se le concede o se le reconoce su soberanía sobre todo y en todo.
La incredulidad solo puede encaminar a puertas cerradas, como el pueblo hebreo. Aquella generación que no obraron por su Palabra, aun habiendo reconocido o mirado aquello que el Soberano les hizo saber que era suyo, y que habrían podido reclamar en cuarenta días, y como castigo cargaron con cuarenta años como juicio, hasta que la generación de incrédulos fuese eliminada. De aquello que era suyo, terminaron nunca pudiendo entrar a lo que el Señor les había entregado (Números 14:32-35).

Hay una firme y clara exhortación para todo creyente:
Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia (Hebreos 4:11).
Propóngase a ser de aquellos que están en el reposo, no sea otro ejemplo de los caídos en desobediencia, permanezca en el reposo del Señor. 


EL DÍA DE SER CONOCIDOS POR EL AMOR ES SIEMRE (LOS 365 DÍAS DEL AÑO)

    El mundo hace una pausa todos los años, y se celebra el día de los enamorados, el día de la amistad. Es encomiable lo que se hace, reg...