Santiago 2:19- Tú crees que Dios es uno;
bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
Los demonios saben que hay un Dios, porque cada vez
que tratan de exceder los límites que se les ha dado, reciben la reprensión de
lo alto. Cada vez que posesionan una vida, son reprendidos en el nombre de
Jesús y son echados fuera. Por ende, el
creo de ellos es saber que Él existe, por la autoridad y poder que ejerce sobre
ellos.
Ahora bien, usted le cree a Dios, de tal manera que
sabe que no hay otro Dios como Él, que a través de Él usted puede gozar de vida
eterna. Que por ese creo en Dios usted le teme o mantiene su reverencia santa
hacia Él, siendo esto el principio de sabiduría u hombre entendido de las cosas
espirituales, de aquello establecido por Él.
El término de creer aquí usado es Fides (latín)
o confianza, Pistis (griego) o fe.
Tú crees que Dios es uno… (transliterado al griego)
Pistévete (singular) óti o Theós eínai énas…
…también los demonios creen y tiemblan. (transliterado
al griego) Epísis, oi daímones pistévoun (plural) kai trémoun.
La diferencia entre la creencia de los demonios y el
de los creyentes consiste en que la fe tiene o conlleva obras, sin obras la fe
del creyente está muerta o sin frutos. Es que la fe tiene que actuar juntamente
con labores, faenas, trabajos para el Señor. Y es gracias a las obras que la fe
se perfeccione, ya que juntamente con lo que se profesa creer, hay acciones y
hechos que testifican que todos aunados convergen en el mismo resultado.
Santiago
2:26- Así como el espíritu está muerto, también el cuerpo sin espíritu está
muerto, también la fe sin obra está muerta.
Los adversarios harían y harán todo en su haber para
tratar de trastocar la fe y al igual las obras, empero, cuando se ha creado un
compromiso con el Creador, sin importar el costo de lo esforzado y valeroso que
se tiene que ser, allí se permanecerá.
Entonces es de entender que, si se manifiesta que hay
fe o confianza, certeza en Dios, tiene que haber hechos que lo acompañen. Mantenga presente que fe sin obras está
muerta, no tiene utilidad, vive en un eterno descanso.
En base a todo cuanto se ha quedado expuesto, la fe
tiene que producir constantemente, es una fuente de labor para el Señor; es una
labor de amor en gratitud al Creador y al Redentor.
Cualquier y todo creyente que no esté laborando o
ejercitando su fe con acciones o evidencias, está en compañía de demonios que
al igual creen, mas, sin estar en la posición de poder laborar para el Hacedor.
Sin embargo, si usted está en aquella posición ha sido y es por elección un
profesante sin hechos reales que respalden lo que declara creer, entonces usted
está entre aquellos que a su criterio pueden declarar fe y no estar produciendo
absolutamente nada para el Salvador. Como a bien dice la Palabra, esa fe está
muerta.
¿Está produciendo usted para el Señor? ¿Está acompañado
su fe por evidencias en la capacidad que pudiese?