Todo registro de los eventos detallados en la
Palabra de Dios, es para que usted salga de allí armado de fe y convencido que,
aunque haya aflicción o dolor en donde usted esté, hacia donde el Señor lo
llevará, serán y son penalidades que se sufrirá como buen soldado de
Jesucristo. Empero, es importante que usted sepa o conozca los siguientes
axiomas de fe que le permitirán ver con mayor claridad a través de aquella
neblina que en ocasiones hay en el amanecer de su avance:
1. Cuando Dios le ha
dado una visión, llegará (posible habrá contrariedades) pero, llegará.
2. Cuando usted
sea el medio para hacer una obra, por los propósitos santos llegará, (haya
viento, tempestades, problemas creados o aquellos que simplemente llegará) lo
hará y Dios será glorificado.
3. Aún con un llamado,
habrá obstáculos, mas, no detendrá la llegada. El llamado de Dios a una obra
tendrá sus momentos en que el enfriamiento tratará de congelar su vía de arribo
a lo asignado, sin embargo, ni aún aquello le detendrá, porque vendrá el calor
santo del Señor. Jamás un creyente esta solo en el camino.
4. La llegada a lo
asignado por Dios no está garantizado que estará libre de peligros, empero,
saldrá airoso aún con las violencias o los impedimentos presentados, porque el que
lo fortalece está con usted y en usted.
5. Las
irregularidades en el camino de llegada no es abandono del Señor, pero, parte
de un propósito que luego se entenderá. (Es posible que se presentará un: Pero
Señor, ¿Por qué lo permites? Porque el enemigo siempre tratará y así desde
ahora entenderás, que aún en medio de todo aquello, Yo estoy contigo; cubriendo
y amparándote en las agitaciones o zarandeos; igual como Mi Palabra registra
estos hechos).
Dios había escogido a José como un instrumento que
utilizaría para proveer sustento para Israel, su pueblo escogido.
Sin embargo, para la llegada al llamado se encontró
con una serie de eventos no gratos para su vida física en ninguno de los
aspectos.
Enumeremos todo lo oscuro y nublado que estuvo ese
amanecer en su llamado o lo asignado:
Génesis 37
a. José
estuvo en peligro de perder la vida a manos de sus hermanos, sin ser culpable
de nada excepto haber sido favorecido por el Señor (37:20).
b. Su hermano
Rubén intervino por él para que no lo matasen, pero, que fuese lanzado a una
cisterna o pozo (37:21).
c. Luego
fue sacado del pozo y fue vendido a unos ismaelitas que lo llevaron a Egipto (37:27).
d. En Egipto fue
vendido a Potifar, oficial del faraón y capitán de la guardia (37:36).
Está usted atravesando un día como alguno de estos,
está en camino su salida y llegada a donde el Señor confortará su alma, igual
como lo hizo con José. Y de no ser así empiece a darle gracias a Dios porque
usted se ha estado quejando en vez de agradecerle por sus favores inmerecidos
para con usted, y sus promesas que no pueden ser canceladas.
·
Salmo 34:19- Muchas son las aflicciones del
justo, mas de todas ellas le libra Jehová.
Promesa del Señor, lo librará de
todas sus aflicciones.
·
2 Timoteo
1:12- Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque
yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar
mi depósito hasta aquel día. El compromiso del creyente es confiar, creerle a
Dios, porque siempre hará más abundantemente de los que usted pudiese
conceptuar.
El camino hacia Dios, hacia una asignación o
llamado de Él, siempre representará peligro. Porque el enemigo tratará de
arremeter con furia para detener u obstruir aquello que él desconoce que usted
hará, empero, él teme porque usted puede ser de gran impacto en las manos de
Dios.
Tendrá encuentros, habrá obstrucciones, habrá
cisternas, impedimentos; mas, en medio de todo aquello, Dios continuará
obrando. Y precisamente entre todos esos escombros a su alrededor, en el nombre
de Jesús usted se levantará para alcanzar lo que el Señor le prometió o le ha
llamó a hacer.
Una tragedia, tras otra atravesó José, la Palabra
de Dios no registra en ninguna de ellas quejas de José hacia Dios. No maldijo o
blasfemó, no se levantó en él, sentido de venganza, amargura, desesperación o
alejamiento de su Señor. Pudo haber ocurrido, debido a todo lo que le acaeció,
pudo haberse inclinado hacia aquello, mas, jamás aquello fue realidad. El clamor
debe ser, ayúdanos en momentos de conflictos, ataques del adversario, mantener
la mirada al supremo llamamiento del compromiso con el Señor.
·
Filipenses 3:13-
Hermanos,
yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando
ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
·
3:14- prosigo
a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. El llamado de Dios, la comisión del Señor
es lo más importante en medio de todo cuanto se confronta, por ende, no se
trata de retroceder haciendo remembranzas del pasado como si aquello fuese
mejor que la asignación del Señor, centrado se está en lo que hará y permitirá
el Señor en medio de todo.
Dios tiene un plan para la vida de cada y
todo creyente, sobre toda vida hay un llamado, empero, no todos responden: Heme
aquí, envíame a mí.
El Señor no está para torturar a su pueblo, no está
para permitir que se conviertan en una bolsa para ser golpeado a diestra y
siniestra por el enemigo de nuestras almas y sus instrumentos de mal. Sin
embargo, hay un precio en nuestro caminar con Dios y a través de todo aquel
recorrido, las batallas que se enfrenta y se enfrentarán permanezca fiel al
Señor, y en la fidelidad a Él, y Él será glorificado, y usted victorioso y
fortalecido en el recorrido. Y si el camino para glorificarlo, se tuviese que
tener encuentros como la de José y tantos otros, el clamor imperante y el que
debe prevalecer es: Queremos glorificarte Señor.
En un encuentro boxístico, por un título, fama y
algo de riqueza, permiten que sus cuerpos sean violentados. Igual lo es para
aquellos en el juego altamente físico del balompié americano. Un título o logro
de triunfo efímero, y un sacrificio físico increíble. ¿Cuánto más para el Señor
y para la gloria de su nombre?
Juan el Bautista, terminó en prisión, al igual el
apóstol Pablo, Juan fue desterrado en la isla de Patmos. Pero, ellos llegaron a
glorificar a Dios.
Cualquiera que sea el precio para que el Señor
pueda ser glorificado, nuestro Señor lo merece, y que esta sea nuestra ofrenda,
¡Ayúdanos Señor!
No viviendo en quejas a través de las múltiples
pruebas, ¿Por qué yo? Y si no usted, ¿Quién debió de ser?
Dios se glorificó en la vida de José y al igual lo
hará en la vida de usted, y de todo aquel que así se lo permite, a través de
cada circunstancia. Usted llegará a su llamado, a lo que el Señor le prometió, empero,
mantenga presente, posible sea en un camino pedregoso.
·
Mateo 16:24-Entonces Jesús dijo a sus
discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y
tome su cruz, y sígame.
Hay un compromiso
todos los días en la vida del creyente, sometimiento, obediencia, sin importar
o anteponer absolutamente nada a los designios del Señor en su vida.
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