Tiempo
es un período que se desarrolla y se evalúa de manera uniforme, tocante a sus
efectos, aprovechamiento, logros o malversaciones. No todos con los mismos
resultados y duración. Este don de vida lo otorgó nuestro Creador, y dentro de
ella al igual dejó la decisión del qué se hará con ello y la habitación eterna.
Veamos una descripción de aquello:
Tiempo,
es un tesoro incalculable, ¿Cuántos no habrá que añorarían reponer ese periodo
desaprovechado o desperdiciado con trivialidades o cosas ilusorias?
Es
una brevedad, compartida en un aliento. Es en sí algo el cual no se tiene el
control del poder decir desacelera o retrocede un tanto para lograr esto o
aquello. Es que es malversada por una mala o desatinada decisión, y de gran
bendición con aciertos en decisiones que a bien beneficiarían.
El
hombre en si se confina en el buen uso o aprovechamiento de ella por un bajo
conocimiento humano, habiendo dedicado tiempo a cosas, proyectos, esfuerzos,
que por sólo conocimiento humano queda limitado. Sin embargo, resulta
sorprendente contemplar y vivir su sola expansión, gracias a la sabiduría recibida
del Señor para su máximo alcance y aprovechamiento.
Tiempo
es un valor no renovable, es camino que se recorre una vez; es un período que
Dios determina, su extensión; es un principio con cara de niño, todos con la
misma entrada a este plano humano, mas, los eventos subsiguientes determinaran
la morada final, ya sea esta cielo o infierno. Habrá aquellos que lograron
tanto en lo que respecta al plano humano, sin embargo, jamás le dieron cabida al
Redentor del mundo, por ende, la pérdida es total a nivel espiritual.
El
aprendizaje es el recorrido de todos por esta faceta humana, algunos logros
dignos de encomio, otros lamentables hechos. Todos con la misma oportunidad de
decidir, determinar el curso de su existencia, el alcance que se tendrá, para
luego verse desprovistos algunos de estudios, profesión (algunos por pobreza,
como al igual para otros escogencia). Para algunos será el haber aceptado a
Cristo, para otros el proseguir en el camino de desvíos con el maligno. Es que
todo dos creó al hombre con libre albedrío, es él quien determina, hace elección
de bendición o maldición.
Tiempo
es una deuda con Dios y consigo mismo, ya que podrá ser una de continuo lamento
o una de celebración. Es una deuda de gratitud o de pesar, todo dependerá de
las inversiones que contraiga su vida.
Tiempo
es estar al final de la jornada de existencia, frente a frente con su Hacedor,
ciertamente al final de la carrera, el cual su triunfo radicara si a su lado
estuvo Jesús.
Trate
de atrapar el aire, caminar sobre las nubes, extender una escalera al cielo,
llegar a Dios bajo tus términos. Todos estos tienen un punto en común, ¡nunca
será! Puede malversar tiempo y vida en este proyectos efímeros, pasajeros,
pero, habrá sido la inversión más costosa que habrá pagado, empero, tendrá
compañía, la Palabra los llama necios, generación de víboras, hijos del diablo,
generación adultera y pecaminosa.
Así
proceden tantos que nos rodean e igual es para un creyente tratando de hacer
las cosas a su manera y estos son caminos de castigos, desvíos, senderos de
muerte.
Pero,
Dios ha establecido un día en que tendremos que comparecer ante Él, para rendir
el uso del tiempo ocupado, que entregó a todo ser viviente.
El
uso que debe darle el creyente está claramente delineado en las Sagradas
Escrituras, este es el caminar en excelencia:
·
...para no
vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino
conforme a la voluntad de Dios (1 Pedro 4:2).
·
Consideremos
el tiempo redimido por Cristo, viviendo o procediendo conforme a la voluntad de
Dios (Romanos 12:16-19):
a. Viviendo unánimes entre los
creyentes.
b. No siendo altivos.
c. Asociar con los humildes y
aquellos con labores humildes.
d. No ser sabio en nuestra propia
opinión.
e. No pagar mal por mal.
f. Procurando lo bueno
delante de todos los hombres.
g. En cuanto dependa de vosotros,
estar en paz con ¿Algunos hombres? No, con todos los hombres.
h. No tomar venganza en nuestras manos,
aquello pertenece a Dios.
Una
vida sometida a Cristo cumple con su jornada de trabajo, compromiso con el
Salvador, hasta que suene la final trompeta; empero, mientras labora, feliz
siguiendo al Maestro.
Es
una realidad que el pueblo de Dios, los creyentes le aman y honrarle es el
propósito. Y al inicio van en orden, luego hay fatigas, empero, el Señor los
renueva; mas, para algunos luego hay olvidos, y nos renuevas; luego
distracciones y los renuevas, los vuelves a encausar. Que glorioso será el día
cuando se culmine en su presencia y eternidad con el Señor, será el gozo, el
deleite eterno. Los cristianos no pueden jamás dejar de dar gracias por renuevo
que les brinda, no dejarlos, y renovarlos. Es gracias a Él, y sólo a Él que el
creyente ha podido lograr redimir el tiempo y darle uso para glorificarlo a Él.
No ha sido un recorrido fácil, pero, a través de Jesús el débil se fortalece,
todo lo logra a través de Él, por ende, el aprovechador del tiempo brindado por
el Señor es un más que vencedor a tavés de Aquel que nos amó.