El pastor tiene una función, este es de velar por el
bienestar y seguridad de la manada o rebaño. Mientras que Él permanezca con las
ovejas hay defensa para ellos. Para que
un lobo rapaz llegue a ellos, tendrá que ser en ausencia de su pastor. Pero
mientras éste guarde vigilancia, difícil es que tengan acceso a hacerle daño a
uno de estas bajo su cuido.
Si Jehová es mi Pastor, Él
está guiando y lo estoy siguiendo. Y no hay manera que me pueda extraviar, ya
que su callado me devolvería a la manada. Él está en control y hacia donde Él
indique es la dirección a seguir.
Analicemos:
1. Si soy
uno de su rebaño no me puedo perder.
2. Nada
puede acontecerme que no permita Él, ya que es el responsable.
3. Cuando
situaciones se presentan en este plano humano, Él ha provisto lo necesario para
que aquello se atienda.
Como resultado o en conclusión al pastoreo, el
liderazgo de Dios en nuestras vidas, solamente puede haber bien y su
misericordia para los que Él guía.
Estando Dios al frente de nuestras vidas:
1.
Antes que llegue la tormenta nos ubica en un lugar
seguro y si
estuviésemos
en ella nos guarda.
2.
Lo que nos beneficiará esto dará.
3.
Lo que es para mal apartará.
4.
Lo que no es de su agrado separará.
No es
bajo el liderazgo humano que estamos, no estamos bajo la atención y el cuido de
alguien que pueda cometer errores o quedar adormecido. Estamos al cuidado de
aquél que antes, durante y después de todo hecho, Él está presente haciendo
todo cuanto es requerido o necesario para el bienestar espiritual, emocional y
físico de todos a su cuidado.
El
Pastor nos garantiza que tendremos seguridad en la hornada y en el arribo al
punto de destino. No hay manera que Él pierda o le sea quitado uno de los
suyos. Con los que Él inició ha de llegar.
Si
algo extraordinario hay en todo esto es que estamos siempre bajo y al amparo de
Dios. Esto pues implica que para Él nunca puede haber sorpresas o celadas,
accidentes o desaciertos en nada que haga. Nuestro Pastor nos garantiza
seguridad y cuido absoluto en todo cuanto acontezca del momento de nuestra
partida con Él y nuestro arribo al puerto.
Jehová
es, es un hecho; pero no solamente es el Pastor, pero la implicación es que es
mi Pastor. No hay otro que esté a cargo de su pueblo, es Él quien está al
frente de todo, por ende, nada puede ir mal. Nada puede acontecer a uno de los
suyos en su pastoreo que no le beneficiará (aun en situaciones que usted no
entienda).
Ninguna
oveja de la manada del Pastor podrá reclamar o decir que su Pastor se descuidó
o lo desatendió, ya que la misma dedicación que hay para uno, lo hay para
todos. El mismo cuido y atención.
El hecho
que Dios está al frente de todo cuanto acontece o pueda tocar nuestras vidas,
nos pone en ventaja o gran ventaja sobre todo cuanto pueda acontecer y acontece
a nuestro alrededor.
Tenemos
a nuestro Creador cuidando a su rebaño, tenemos al Todopoderoso a cargo de todo
lo que respecta a nuestra actual existencia y la que está por venir.
Cuando
declaramos que Jehová es nuestro Pastor, esto implica que estamos sometidos a
Él, estamos bajo su dirección, cuidado y tenemos su inmediata atención.
Nadie
guiado por la presencia de Dios queda extraviado, queda sin orientación o
dirección. Con el Pastor siempre se arribará a un lugar que está a su cuidado y
bajo su amparo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario