Sal. 52:8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa
de Dios; ¡en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre!
Para el Señor tanto mis hechos
y aspecto son hermosos ante Él porque resido con Él. (Jer. 11:16)
Habitamos en Él y con Él, por
ende, todo está completo y seguro. Tenemos amparo y fortaleza, tenemos nuestro
pronto auxilio en cualquiera tribulación que pediese presentarse en esta
nuestro diario vivir.
Tengo una seguridad en medio de
todo cuanto ocurra o pudiese ocurrir, tengo al Supremo Dios de mi lado.
El mayor problema que puede
tener un creyente es cuando pierde perspectiva, cuando se olvida que nada le
puede acontecer sin que lo permita Dios.
Y qué si permitiera aun aquello que pareciera no tener sentido o sin
razón, hay un por qué en todo ello que luego se entenderá y al Señor se le
glorificará.
Pero estoy como olivo verde en
la casa de Dios:
1.
En Dios nada se marchita o se descuida.
2.
Nada se pierde.
3.
Todo está bajo el cuidado y el amparo de Él.
4.
Ciertamente hay seguridad total en su divina
providencia.
5.
Se habita en el esplendor de su poder.
6.
Se prospera o se crece en medidas que no se creería
posible.
Estoy en la casa de Dios porque
Él me ha puesto allí, porque me ha ubicado Él, por ende, nada podrá arrancarme
de su presencia o desalojarme de allí. Es una residencia permanente, es una
nueva ciudadanía, no humana empero celestial.
Es por ello que el creyente
puede decir o anunciar con fuerte voz, ¡en la misericordia de Dios confío
eternamente y para siempre! Ya que es por su misericordia que las puertas
fueron abiertas y por su Hijo que se pudo ser aceptos ante Él.
Analicemos:
1.
Salvados por su misericordia.
2.
Guardados por su piedad.
3.
Guiados por su compasión.
4.
Aceptos por su clemencia.
5.
Instruidos por su indulgencia.
6.
Renovados por su misericordia.
Si hacemos un examen de las
obras del Señor en nuestras vidas, la principal conclusión a todo sería por su
misericordia y su gracia o bondad infinita para con nosotros.
El creyente no confía en lo
que él puede hacer, empero en lo que hará el Señor a través de él.
Confío en la misericordia del
Señor:
1.
Eternamente y para siempre porque nunca cambiará.
2.
No se
desvanecerá.
3.
Nadie lo podrá alterar ni desviar.
La misericordia del Señor es suya
cada mañana, cada día de su vida. Está en su entrada, está en su salida. Está
en su descanso, en su despertar.
Lamentaciones 3:22, 23- Por
la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus
misericordias.
23- Nuevas son cada mañana;
grande es Tu fidelidad.
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