lunes, 20 de agosto de 2018

ESPLENDOR Y PROSPERIDAD





Sal. 52:8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; ¡en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre!
Para el Señor tanto mis hechos y aspecto son hermosos ante Él porque resido con Él. (Jer. 11:16)
Habitamos en Él y con Él, por ende, todo está completo y seguro. Tenemos amparo y fortaleza, tenemos nuestro pronto auxilio en cualquiera tribulación que pediese presentarse en esta nuestro diario vivir.
Tengo una seguridad en medio de todo cuanto ocurra o pudiese ocurrir, tengo al Supremo Dios de mi lado.
El mayor problema que puede tener un creyente es cuando pierde perspectiva, cuando se olvida que nada le puede acontecer sin que lo permita Dios.  Y qué si permitiera aun aquello que pareciera no tener sentido o sin razón, hay un por qué en todo ello que luego se entenderá y al Señor se le glorificará.
Pero estoy como olivo verde en la casa de Dios:
1.     En Dios nada se marchita o se descuida.
2.     Nada se pierde.
3.     Todo está bajo el cuidado y el amparo de Él.
4.     Ciertamente hay seguridad total en su divina providencia.
5.     Se habita en el esplendor de su poder.
6.     Se prospera o se crece en medidas que no se creería posible.

Estoy en la casa de Dios porque Él me ha puesto allí, porque me ha ubicado Él, por ende, nada podrá arrancarme de su presencia o desalojarme de allí. Es una residencia permanente, es una nueva ciudadanía, no humana empero celestial.
Es por ello que el creyente puede decir o anunciar con fuerte voz, ¡en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre! Ya que es por su misericordia que las puertas fueron abiertas y por su Hijo que se pudo ser aceptos ante Él.
Analicemos:
1.     Salvados por su misericordia.
2.     Guardados por su piedad.
3.     Guiados por su compasión.
4.     Aceptos por su clemencia.
5.     Instruidos por su indulgencia.
6.     Renovados por su misericordia.
Si hacemos un examen de las obras del Señor en nuestras vidas, la principal conclusión a todo sería por su misericordia y su gracia o bondad infinita para con nosotros.
El creyente no confía en lo que él puede hacer, empero en lo que hará el Señor a través de él.
Confío en la misericordia del Señor:
1.     Eternamente y para siempre porque nunca cambiará.
2.      No se desvanecerá.
3.     Nadie lo podrá alterar ni desviar.

La misericordia del Señor es suya cada mañana, cada día de su vida. Está en su entrada, está en su salida. Está en su descanso, en su despertar.

Lamentaciones 3:22, 23- Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
23- Nuevas son cada mañana; grande es Tu fidelidad.






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