Todos queremos ser bendecidos, sin embargo, la bendición conlleva
obediencia y sometimiento a Dios. Nadie puede ser bendecido sin estar en la
voluntad del Hacedor.
El camino de la bendición no es bajo exigencias (¡Dios bendíceme!), no es
por declaración o por el simple hecho de declararlo (¡Soy bendecido!) y la
existencia de aquel va en dirección contraria a lo que establecido está.
Ezequiel 44:30- Y las
primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que
se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis
al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la
bendición en vuestras casas.
He aquí
un ejemplo claro del cómo poder adquirir o ser bendecidos:
a.
Las primicias
de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente
de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes…
Lo que aquí se puede apreciar es que las ofrendas,
diezmos tienen que ser presentados o traídos a la iglesia, presentados a Dios. Esta
es una ordenanza perpetua (Números 18:8). Y es a través de este hecho que tanto el que
ministra y las obligaciones de la iglesia siempre se podrán atender.
Al acatar lo que el Señor ordena, entonces y sólo entonces es que se
podrá estar en esta posición:
b. …para que repose (para que esté
o sea realidad) la bendición en vuestras casas.
Cuando la Casa
de Dios ha sido atendida, entonces la balanza divina favorecerá al igual su
casa.
Malaquías
3:10-Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las
ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde.
Nuevamente,
para recibir bendición, de aquella que sobreabunde (que carezca de nada),
tienen que presentar al Hacedor aquello que exige de los suyos. De aquello que
te he provisto o te he dado, debes traer al tabernáculo o iglesia diez por ciento
de todo cuanto te he suplido. Ya que a través de ese medio supliré para mi Casa.
Y si acaso tuvieses una duda, pon me a prueba y verás, sabrás por tu
experiencia lo grande que es tu Dios.
Obedeciendo
mi mandato esto es lo que haré por ti dice el Señor:
·
Abriré las ventanas de los cielos, y
derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
El Padre
celestial desea impartir de lo mejor de tal manera que no se podrá contener,
pero, primero se tiene que proceder conforme a lo que establece para poder
entonces recibir algo que se iguala a nada que podrías o podrás recibir de
ningún otro lugar. Haz la prueba y verás
Mi grandeza.
Romanos
15:29-
SIEMPRE SE DESEA ESTAR EN LA POSICIÓN DE PODER RECIBIR, MAS, PARA CON DIOS, LO PRIMERO ES APRENDER A DAR.
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