El temor siempre representará estancamiento, mas su confianza y sometimiento a Dios alcanzará lo inimaginable. Esta verdad se tiene que recalcar, repetir cuantas veces fuese necesario para poder dejar pronunciado que nada obstaculizara a aquel que haya confiado o depositado su total esperanza y confianza en el Señor, para aquel que permanece en sus leyes o estatutos.
Es necesario creerle a Dios en medio de cualquiera situación, reto o desafío. Es necesario permanecer en Él sin importar las consecuencias porque Él siempre tiene el control en medio de todo cuanto acontece. Puede desfallecer, pero, permanezca asido en Él, ciertamente no lo abandonará o lo decepcionará. La decepción lo alcanzará cuando usted empiece a dudar y alejarse de Él. Es vital mantener presente, que ninguna vida distanciada del Señor obtiene victoria o la batalla ganada.
Cada vez que el pueblo de Israel se alejaba por sus hechos o actos del Creador, perdían la batalla.
El pueblo de Israel sufrió una derrota en Hai, el cual era una ciudad de Palestina Central, al este de Betel. Lo importante con Hai es que se presenta con más prominencia en el relato de la conquista de la tierra, fue la segunda ciudad cananea tomada por Josué e Israel.
Es aquí en donde inicia el análisis sobre lo que aconteció en su primer ataque y el fracaso que tuvieron debido a desobediencia o por no seguir las instrucciones que Dios les había ordenado.
La infidelidad o adulterio espiritual fue la consecuencia de su primera derrota a consecuencia de apropiarse de cosas que ante Dios era malditas ya que eran dedicadas a dioses paganos. Sin embargo, Acán, de la tribu de Judá, tomó de las cosas dedicadas al maldecido, y la ira del Señor se enardeció contra los hijos de Israel.
Cuando Josué envió a los hombres de Jericó a Hai, la orden fue: Subid y reconoced la tierra. Cuando retornaron le hicieron saber que no había necesidad que subiera todo el pueblo, ya que con dos o tres mil hombres podrían obtener la victoria. Pero, terminaron huyendo ante los hombres de Hai, fueron estos los que los persiguieron, los que los hirieron y los derrotaron. A raíz de este hecho, el corazón del pueblo desfalleció, se atemorizaron.
Josué no podía entender el por qué de ese hecho, y él buscó del Señor y quiso entender. Le preguntó a su Dios, ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos después en manos de los amorreos y destruirnos? ¿Qué harás Tú por tú gran nombre? (Josué 7)
Y el Señor le da respuesta sobre el mal que reposaba sobre su pueblo por la desobediencia de Acán, y cualquier otro que lo haya acompañado en la falta ante Él.
Josué 7:10-12. Y el Señor dijo a Josué: ¡Levántate! ¿Por qué te has postrado rostro en tierra? 11 Israel ha pecado y también ha transgredido mi pacto que les ordené. Y hasta han tomado de las cosas dedicadas al anatema, y también han robado y mentido, y además las han puesto entre sus propias cosas. 12 No pueden, pues, los hijos de Israel hacer frente a sus enemigos; vuelven la espalda delante de sus enemigos porque han venido a ser anatema. No estaré más con vosotros a menos que destruyáis las cosas dedicadas al anatema de en medio de vosotros.
Se anhela la bendición de Dios, mas, no habrá bendición si se está en transgresión.
Se busca prosperidad, cuando no se ofrenda, ni se diezma. Se busca sanidad,
cuando se practica el pecado.
Dios no bendecirá, ni prosperará aquello que no lo ha de honrar; y si se
está en violación, tiene que haber arrepentimiento y cambio de dirección.
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