viernes, 29 de enero de 2021

BASTA YA DE LAS VIEJAS TENDENCIAS (EN UNA VIDA LIBERADA NO SUBSISTEN LAS DOS)

 1 Pedro 4:3- Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

¿Quién habiendo recibido una nueva localidad en donde todo es de bienestar preferiría volver a la condición infrahumana que se vivía espiritualmente?

Sino ha habido una separación entre lo pasado y lo presente, sino se puede trazar con toda claridad las cosas viejas de la nueva naturaleza obtenido a través de Cristo, entonces algo dentro de aquella vida no está fundamentado en la veracidad de lo que hace el poder de la salvación, transformación, liberación que se lleva a cabo en todo aquel que tiene a Jesús como el nuevo hombre en sus vidas.

Algunos profesan la fe cristina, pero, no hay manera de poder establecer la diferencia en lo que eran y lo que deberían ser desde el momento que fueron sumados a los salvados a través de la sangre de Cristo, a través del perdón y liberación que hace el Señor en toda vida que a Él se somete, se entrega y busca de su poder que los hace una nueva criatura a través de su presencia en todo aquel.

El viejo andar era comprometido con la agenda del mundo, el proceder conforme a lo que todos hacen, hacia lo que gravitan, y comprometidos con todo aquello que en nada honra a Dios, más bien todas son afrentas ante Él, y los nuevos hombres, la nueva naturaleza cristiana no le da lugar, no lo entretiene.

·         El caminar en lascivia (lujuria, erotismo, sensualidad, deshonestidad, impudicia, liviandad, obscenidad): Esta era la antigua forma de vida que regía, tuvo el control; empero, en una vida alcanzada por el poder de la salvación, aquello ya no convive, no se practica, perdió su dominio sobre la nueva naturaleza en Cristo. De ser que esto no es su verdad, entonces es cuestionable si realmente ha entregado su alma, su vida al Redentor.

§  Gálatas 5:19- Manifiestas son las obras de la carne…

Cualquiera que permanece bajo este mal o yugo, no procede conforme a lo que el Espíritu de Dios hace en el hombre liberado.

Para aquel que obra, opera según el Espíritu no le da cabida a nada que no honre a su Señor.

§  Gálatas 5:16- Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne…

 

·         Que prevalezca la concupiscencia, el cual es un apetito desordenado de placeres. Como para algunos en la sociedad, todo es válido, cómo dirían algunos, si se siente bien, para ellos no hay mal en ello. 

Para el nuevo hombre transformado por la presencia del Cristo en su vida, aquellas viejas costumbres o prácticas el cual, si se agrupa en lo que es condenado por Dios, para el creyente es inaceptable y con mayor razón sin volver a darle lugar en sus vidas a aquello que con anterioridad los tenía esclavizados.

Toda vida impactada por el poder de Dios, hay evidencias de cambio de dirección, conducta, proceder, escogencias. Todo le es hecho nuevo, es un giro de 180 grados, el cual es un giro perfecto, han quedado ahora en dirección a servir y enaltecer a su Hacedor en todo.

Basta ya de las viejas tendencias, no hay una convivencia con el bien y el mal, ese vínculo. Como a bien sabemos nadie puede servir a dos Señores.

Efesios 4:22- En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos…

Esta es la realidad tocante al rescatado de la vida pecaminosa que se vivía, el vínculo del pasado, la antigua naturaleza inmunda, con deseos engañosos, aquello que era un deterioro para su existencia tanto espiritual como físico tiene que dejar de tener el control de esa vida. ¿Cómo y por qué? Porque el poder salvador de Jesús, desaloja el viejo habitante, y hace todo nuevo, aquello que antes atraía, aquello que antes controlaba, aquello que mantenía sujeto a la persona, el poder de Dios ha llevado a cabo la liberación de todo aquello.

2 Corintios 5:17- De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

La nueva naturaleza es una realidad para todo aquel que ha recibido de Jesús aquél nuevo nacimiento o transformación de un hombre meramente carnal a un ser con sensibilidad y complacencia espiritual, su temor e interés es aquello que agrada a su Dios.

Basta ya de vivir de tal manera que la ambigüedad es lo que prevalece en su caminar con el Señor, en donde no se ha podido determinar quién realmente es usted por su inestabilidad en las cosas espirituales. En donde fácilmente es confundido con cualquier otro excepto un representante del Señor Jesucristo.

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