No es en las riquezas en donde radica el bienestar, la dicha. No es la abundancia en donde radica la seguridad. No es en un influyente en donde está garantizado su futuro o estabilidad. Es sólo y únicamente en Aquel que nunca cambia, nunca varía, el que ha estado establecido desde siempre, el Todopoderoso Dios.
La posición, el adjetivo que
describe a esa persona o aquellas personas es que son unos benditos (hombres
justos) del Señor.
Jeremías 17:7,8- Bendito el
varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el
árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y
no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de
sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Analicemos:
1. El que
confía en Jehová es un varón bendito. Es bendito porque está refugiado,
apoyado, está echado sobre y aguarda (espera en) al que bendice.
Cuando
se está en contacto con el Señor, no se puede excepto ser santificados o fortalecidos
en su gracia, poder y misericordia.
a. Dice
el Señor que aquel es dichoso o son dichosos los que confían en Él (Salmo
34:8).
b. Dice
el Señor que no serán movidos, como un monte y no cualquier monte, sino como el
de Sion (monte transformado por el poder de Dios, un lugar santo), que
permanece para siempre (Salmo 125:1).
c. Es
aquel que tiene esperanza, porque está puesto su esperanza en Jehová, el
Creador.
2. Aquel
que su confianza es Jehová, es aquel que en el nombre del Señor y la autoridad
del Señor. Ya que su total garantía y seguridad sólo procede y es buscado de
Él.
3. Es
igual a un árbol plantado justo a las aguas.
a. Siempre
tendrá hojas verdes, no se marchitará lo que recibe de su Señor, tendrá; Dios
lo garantiza, tendrá. Un árbol con hojas
verdes siempre está en producción y nunca tiene hojas secas, porque la
provisión espiritual y material en todas las direcciones estará.
b. Habrá
calor, sequía, situaciones dadas, pero, no le afectará; dice la Palabra no lo
afectará. Habrá variantes en este plano
humano, empero, las promesas de Dios no se alteran, no varía o tiene que
actualizarse.
c. Siempre se tendrá fruto, no conoce sequía
porque está junto a las aguas el cual es el poder de Dios mismo, la provisión,
el abasto del Señor.
d. Raíces
fuertes, seguras; ese árbol está allí para permanecer, fortalecido para
resistir los vientos amenazantes o cualquiera otra variante que así se
presentase.
Cuando se bebe del abasto de
Dios, no se precisa o se busca otra fuente. ¿Qué podría reemplazar lo
irremplazable o insuperable? Y cuando allí se está, sólo se puede crecer y
producir. Dice el Señor que es hombre de dicha, tiene una buena porción de
felicidad. Un dichoso tiene su porción, su parte segregada departe de su Dios a
quien sirve.
Siendo aquella porción
totalmente dependiente del Señor, entonces es segura, y sólo puede en medio de
tan grande manifiesto de gracia y misericordia, darle la honra y la gloria,
porque todo a Él pertenece.
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