Es hermoso ver cómo
obra el Señor en la vida de cada uno en su pueblo, cosas que parecieran hasta
cierto punto de no mucha importancia o de gran relevancia, esto mismo nuestro
Dios estuvo utilizando para moldear, formar y hacer desarrollar aquello que
precisamente formará parte de su servicio a Él en la capacidad que así haya
dispuesto el Señor. Esto debe hacer pensar a cada creyente que no debe mirar en
poco las cosas a las que le expone el Creador, porque en algún momento en el
peregrinaje de su vida ha de tener algún uso.
David era un pastor,
apacentaba ovejas y en instancias tenía que defenderlas de animales salvajes
que las acechaban. Mientras él estuvo entre la manada de ovejas, si esto le
agradaba o no le agradaba la Palabra no lo detalla; pero, lo que sí sin lugar a
dudas queda expuesto es que las cuidaba, las guardaba de todo mal, poniendo en riesgo
su propia vida.
Sin embargo, allí en
el campo se formaba un joven fuerte, arrojado y aguerrido. Qué pensaría este
joven pastor que su vida el Señor lo iba a utilizar de tal manera como lo hizo.
Qué sabía él que Dios iba a permitir a través de él, aun siendo tan joven
enfrentar un experimentado y fuerte guerrero, el paladín de los filisteos, un
gigante del pueblo enemigo de Israel.
Empero, ni las
amenazas, ni el tamaño (ya que su primer encuentro con un enemigo humano, que
para dejar bien ajustado las cosas, este era un gigante), ni el peligro o
desventajas que había para él se detuvo a considerarlas. Pero el rey Saúl trató
de desanimarlo, le hizo saber que él era un muchacho y que Goliat era un hombre
de guerra desde su juventud. Empero David tuvo una respuesta completamente
anclada en el Supremo Dios:
1 S. 17:34-37…Tu
siervo era pastor de las ovejas de su padre. Cuando venía un león o un oso, y
se llevaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, lo hería y se lo
arrancaba de la boca; y si se revolvía contra mí, le echaba mano a la quijada,
lo hería y mataba. Ya fuera león o fuera oso, tu siervo lo mataba; y este
filisteo…porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Jehová que
me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él
también me librará de manos de los filisteos.
David lo que estaba
diciendo era que el Señor estuvo con él defendiendo unas ovejas, propiedad de
su padre. Cuánto más no ha de estar conmigo con este enemigo incircunciso que
provoca a los escuadrones del Dios viviente. Y por ser enemigo de Israel, se constituía
enemigo del Señor. De cuánta bendición ver la madurez espiritual del joven
David. Es como si se le escuchase expresar, habrá limitaciones en el plano
humano, en la métrica humana, más, para el plano espiritual no hay límites ni
imposibles. Libró de los peligros para con las ovejas, el mismo Dios librará de
los enemigos de Israel, sin importar cuán numerosos sean o cuán grande puedan o
pueda ser.
Posible sea que el
Señor le ha estado preparando a través de diferentes sucesos que no parecía
tener relevancia a través de los diferentes trabajos o sucesos en que le ha
permitido estar.
No sé en dónde está o
hacia qué ya ha llegado, pero, si algo es importante que usted recuerde es que
lo ha estado preparando. David pasó de matar a león y a oso, para estar listo
para matar al gigante incircunciso que está por enfrentar.
Recuerde que todo
tiene su razón de ser, pareciera que en lo que se está no necesariamente tiene
su voto de popularidad y mucho menos atracción, sin embargo, lo está preparando
para que mate a su gigante; para que aprenda a confiar en Él como lo hizo
David, frente a todas las voces de desánimo, amenazas, temores e
incomprensiones.
David dejó en claro
que el mismo Dios que estuvo con él en una labor mínima y el cual encerraba
grandes retos, peligros, estará con él en una de mayor responsabilidad para que
su nombre sea glorificado.
En dónde está en este
momento:
¿Aún está en el campo
atendiendo a las ovejas? Recuerde que el Señor lo está preparando, con aquello
mismo que pareciera no necesariamente atractivo.
¿Será que ya está
frente al gigante? ¿Está preparado? Recibió el curso intensivo como David
cuidando lo que el Señor le había encomendado y no permitiendo que fieras
salvajes como el desánimo, la intimidación, sean las bestias que venzan.
Axioma: Dependencia,
gloria y honra al Señor en todo cuanto esté, siempre le dará mayores
bendiciones.
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