Pareciera que hay un pensamiento unificado en donde
cada cual está sujeto a este manifiesto, actividad después de haberse
congregado, de haber tenido su devocional y su oración. Como si aquello tiene
un punto final y ahora a otras actividades independientes del Señor.
Algunas consideraciones que podría ser una realidad
en alguna vida:
·
En las diferencias o
conflictos que se presentan.
·
En las áreas de trabajo.
·
En la ejecución de su
profesión o talento.
·
En las negociaciones o
acuerdos.
·
En el desempeño e interés
que se brinda en compromisos.
·
En las relaciones
personales e íntimas.
La ropa de uso dominguero guardada y atavíos que
deberían estar colgados para algunos en el lugar del nunca utilizar. El rostro
de piedad guardado, la actitud de condescendencia por los mismos que lo
portaban, ofendían. Y la música de alabanza no es lo regular de la semana, para
algunos lo que se escucha no glorifica a Dios, contradice su fe.
Es como si creyesen que han salido de la presencia
del Señor. La hora de la asamblea o reunión había finalizado, pero, se da
inicio o continuidad al servicio y reverencia a Dios en la aplicación, para el
creyente esta es o debe ser la única norma o realidad.
Es vital mantener presente que la identidad
cristiana es una forma de vida, es lo que todos tienen que mantener presente,
en lo privado, colectivo; en lo personal, en las escogencias, en las tendencias.
Hay personas que al adquirir algo nuevo en su
armario, no pueden esperar, el tiempo para ellos no avanza lo suficiente para
estrenarlo.
·
Si alguno
está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son
hechas nuevas (2 Corintios 5:17).
Ya que el Señor a su pueblo ha entregado todo
nuevo:
·
Físicamente, porque ya no está sujeto a lo que hacía antes,
porque fue librado de su pasada condición.
·
Espiritualmente, porque ahora tiene una relación con su
Creador, previo a la salvación imposible era.
·
Emocionalmente, porque en la pasada forma de vida, se le dio
libertad a tanto que nunca se debió.
·
Intelectualmente, porque ahora ha llegado al entendimiento que la
capacidad o conocimiento que posee se lo ha dado su Hacedor.
Debido a ciertos comportamientos o evidencias de
algunos creyentes las preguntas serían: ¿Cuándo si aún no le ha dado uso a todo
lo que el Señor le ha entregado en su armario espiritual? ¿Cuándo ha de
estrenar lo que sólo glorifica a Dios? ¿Cuándo todos sabrán y verán que la
vestimenta que utiliza, las expresiones y la actitud todo es el producto de la
salvación que obtuvo en Cristo Jesús? ¿Cuándo podrán apreciar menos de usted y
más de Él?
·
Es
necesario que yo decrezca y Él crezca... (Juan 3:30).
Que cada ocasión que surgiese una diferencia, que
puedan todos apreciar quién es Aquel que da la respuesta, cuán imperante es que
sea Jesús.
¿Cuán grande realmente es su Dios? Es lo
suficientemente grande para cubrirle a usted y que sólo sea Él reflejado.
Indiscutible es su grandeza, empero, cuestionable
es aún las tendencias que en algunos prevalece del viejo hombre y sus errores,
ignorancia.
Cuando realmente podamos reconocer lo que aquí se
anuncia en nuestra propia vivencia con Él, todo intrínsecamente o íntimamente
cambiará.
Grande es nuestro Dios. Comparado, medido o
igualado a nada; la expresión que más lo describe es grandeza en todo lo
concebible y lo inimaginable.
·
Grande es
Jehová y digno de suprema alabanza, su grandeza es insondable (Salmo 144:3).
1- Grande es Jehová... comparado, igualado, medido a nada. La expresión
que humanamente se acerca a un término que anuncie o deje sentado al que
introduzca: es grandeza en todo lo concebible e inimaginable. Es incomprensible,
insuperable. Es plus ultra.
2- ...digno de suprema alabanza...
para que una alabanza sea suprema, tiene que ser continua, ininterrumpida; ya
que:
:
§ No hay nada que no proceda de Él.
§ No hay nada que no esté por Él.
§ No hay nada que haga Él, que no implique alabarlo.
Por ende, cabe comprender que cualquier otro camino
que no lo alabe, es un compromiso interrumpido, una obligación descuidada o
reemplazada por agendas personales que no tiene la inclusión, la preeminencia de
su Hacedor, aun en la brevedad de aquella errata. De haber continuado la
alabanza, no se habría concebido la falta.
En esto consiste la continua alabanza:
· Alabándolo
en su santuario, en la magnificencia de su firmamento. Alabándolo por sus
proezas, por la muchedumbre de su grandeza. (Salmo 150:1-2).
·
Alabándolo con el talento que le
ha entregado:
Alabándolo con el ritmo de las
bocinas, con salterios y arpas... (Salmo 150:3-6).
Toda
su creación alabando al Señor. los cielos, las alturas, sus ángeles, todos sus
ejércitos. La luna, el sol, las estrellas, los cielos de los cielos. Toda su
creación tiene la encomienda de alabarlo (Salmo 148:1-14).
·
Esto es alabanza personal, esto
es lo que debe ser una realidad en el creyente, aquel que lo sirve en espíritu
y en verdad sin interrupción.
§ Alma mía, vida mía, cántico mío, mientras vivas
alaba a Jehová (Salmo 146:1-2).
Alabadlo por sus hechos maravillosos, el cual
todos lo son; aun sus correcciones, disciplina, azotes. Todos con el mensaje
inconfundible: Te amo.
Fue quien hizo los cielos y la tierra, todo lo que
en ellos hay. Y le damos gracias por su verdad que para siempre es, la
justicia que imparte por los agraviados, el pan que proporciona a los que nada
tienen. Por la libertad que brinda a los cautivos, por la sanidad; por levantar
a los caídos... (Salmo 146:6-10).
3. ...su
grandeza es insondable o indescifrable...
¿Cómo poder creer o concebir que se haya llegado o
llenado la cuota de exaltar, alabar, honrar al Señor y luego a otra agenda?
¿Cómo si quiera considerar que puede haber una
medida para haber alcanzado el máximo?
Nadie jamás podrá, ni puede alabar al Señor lo
suficiente, ni la eternidad lo abarcaría o lo abarcará. Por ello es que la
continua alabanza y glorificación de su nombre, honra o lo que traiga honra a
su nombre es el único inicio que no tiene fin. Por los siglos de los siglos,
amén
En el plano humano alabanza y en la espiritual
alabanza; llegado a la eternidad alabanza.
Ya que alabanza, esto es lo que merece y tiene que
recibir el Supremo y Todopoderoso Dios, Aquel que sólo es y siempre será
digno; y, ya que su grandeza es imposible de conceptuar, que nuestro
hálito de existencia no deje de depositar a sus pies nuestra alabanza (forma de
vida) y glorificación a su santo, poderoso y glorioso nombre.
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