Es importante mantener presente que por ser pueblo de Dios, es por esa razón que las pruebas constantes estarán y al igual las tentaciones para hacer fluctuar la fe, mas, lo imperante en medio de todo es mantenerse asido del que lo bendice y no dar lugar a ser zarandeado o sacudido por el enemigo o el adversario de nuestras almas.
Gloria a Dios cuando se logra ubicar cada área en su lugar y poder entender o ver con toda claridad que cuando las peticiones se suman a las obras que el Señor lleva a cabo en las vidas de los creyentes o de aquel arrepentido, humillado ante Él, entonces puede haber regocijo aún en situaciones adversas.
a. Se tiene
que tener en claro que el Señor juzga determinando ya sea la culpabilidad o la
injusticia que se estuviese recibiendo, y conforme a su justo juicio el hombre
será librado o justamente entregado a aquello que él provocó o de aquello que
no se ha arrepentido o buscado la vía de la conciliación.
b. Cuando
se ha procedido conforme a las ordenanzas divinas, entonces en medio del
injusto asedio o situación adversa fortalecerá y librará en medio de la prueba
y juntamente tentación (si se opta por obrar conforme a mecanismos humanos sin
haber procedido conforme a lo que Él ha establecido).
c. Es que
en medio de la prueba en instancias el creyente siente o cree que ha sido rechazado
o separado. Mas, si con toda seguridad y honestidad ante el Creador se ha
procedido íntegramente, entonces la confianza y la paz se ha de reestablecer ya
que el Padre celestial no desecha a los suyos.
Al igual es allí en ese lugar de prueba que se aprende se logra entender
que aún a pesar de todo aquello que hace o está haciendo el adversario:
1. No se
mantendrá allí para ser avasallado, sin embargo, por el enemigo no está
amedrentado.
2. Cuanto
la confianza y esperanza está en el Señor, cualquiera que fuese la aflicción no
alterará el nivel de dependencia y fe depositada en Él. El duelo, tristeza o
desconsuelo no son los acompañantes. Ya que el gozo del creyente no está
estructurado en lo tangible, sino en lo intangible, porque la felicidad está
ubicado, depositado en la relación y comunión continuo con su Hacedor.
d. Estando
el creyente en el valle en donde la oscuridad sería lo que predominaría, la luz
y la verdad del Señor estará reflejando dentro, fuera, fuera y alrededor del creyente,
que podrá proseguir su marcha porque nada lo detendrá de poder llegar al erial
o elevado de Dios, sí a aquel lugar en donde usted tiene comunión con su Rey.
e. Aunque
aun no se haya resuelto el conflicto externo, en lo interno por esa paz que
sobre pasa todo entendimiento, el cristiano continuará acercándose a su Señor, en
donde encuentra y está ubicado su continuo e ininterrumpido gozo, alegría,
llenura, conformidad. Y debido a ello lo alabará, lo exaltará por encima de
todo aquello que tratase de robar aquello que se encuentra en el Creador y el
cual al igual se lo ha dado a sus hijos.
f. Y para
todo aquel que esta es su realidad, su vivencia con su Dios, en medio del reto,
de los adversarios por ser propiedad de Él, de aquellos que tratan de burlarse,
engañar o calumniar; usted permanece firme y declara a voz en cuello:
Salmo 43:5- ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, ¡salvación mía y Dios mío!
La espera en el Señor debe ser alabándolo, exaltándolo, porque allí no puede haber cabida o no tendrá cabida languidez o debilidad. Todo lo contrario, allí usted se fortalece porque hace saber al adversario a quien cree y de quién depende su victoria y levantamiento en medio de cualquier y toda situación. Y al igual es un reforzamiento para su alma.