¿Qué podría atravesar un creyente para el Señor que pudiese ser demasiado,
comparado a todo cuanto Él sufrió por toda la humanidad?
...Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,
sino la Tuya (Lucas 22:42).
Es entendible la naturaleza humana no quiere sufrir, posible sea que
cada intento que se haga es para evitar la vía del sufrimiento. Pero de una
forma u otra se ha de tener un encuentro con ello, ya sea provocado o por el hecho
de estar en este plano humano.
Esta es una porción en la Sagrada Escritura que nos hace ver en forma
aumentada la naturaleza humana de nuestro Señor Jesucristo y a la misma vez nos
hace entender que el padecimiento que Él atravesaría no era comparable a nada,
ni podrá ser comparado a nada jamás. Empero he allí la oración del Señor...si
quieres, pasa de mí esta copa...El sacrificio vicario fue y es el único
medio que ante Dios hizo la posibilidad para que el hombre pudiese estar amparado
bajo gracia, sí ese favor de no eliminarnos por la paga del pecado que es muerte,
el cual uno sólo cargó sobre Él toda culpa de la humanidad; los pasados, los presentes
y los futuros. Ese es el poder de la obra redentora del Hijo de Dios, librando a
todos de condena, para ofrecerles a través de Él la oportunidad para poder ser perdonados
y librados de la condena eterna.
Nadie más podría pagar ese precio, sólo en Él la deuda quedaría saldada
eternamente y para siempre.
Esto era lo que Jesús le pedía al Padre que pasara de Él, pero más
importante era cumplir su voluntad, siendo Él la dádiva de Dios para librar al
mundo de su perdición eterna. Aún no se había consumido pero nuestro Redentor
ya lo sabía:
1. Sería despreciado y desechado entre los
hombres.
Esto es Dios siendo rechazado y
despreciado en carne por su creación.
2. Un varón de dolores, experimentado en
sufrimiento.
3. Y como que escondimos de Él el rostro.
4. Él fue menospreciado y no lo estimamos.
5. Él llevó nuestras enfermedades y sufrió
nuestros dolores.
6. Nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y
afligido por Dios.
7. Él fue herido por nuestras rebeliones, molido
por nuestros pecados.
Herido y molido por nuestros
pecados, su apariencia dice la Palabra ya no era humana; fue maltratado más
allá de cualquiera tolerancia.
8. Por darnos la paz, cayó sobre Él el castigo.
9. Y es por las llagas de Él que fuimos nosotros
curados.
10. Jehová cargó en Él, el pecado de todos
nosotros.
11. Fue angustiado y afligido, y no abrió su boca.
12. Como cordero fue llevado al matadero, como una
oveja delante de sus trasquiladores.
13. Él enmudeció no abrió su boca.
14. Por medio de violencia y de juicio fue quitado.
15. Fue arrancado de la tierra de los vivientes, y
por la rebelión de su pueblo fue herido.
16. Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a
padecimiento. (Isaías 53:3-10)
Esto fue la razón por la cual dijo nuestro Salvador si quieres, pasa de
Mí esta copa. Nadie más pudo beber de este cáliz, sólo Jesús. Nadie más pudo
haberlo logrado, sólo Jesús.
Pero, aún queriendo evitar los puntos allí tratados y más, dijo:... pero
no se haga mi voluntad, sino la Tuya.
Esto fue lo que Jesús hizo por su pueblo, para todo aquél que en Él
creyera. ¿Qué pagaré al Señor por todas sus bondades para conmigo? ¿Qué puede
pedirme mi Redentor que sea más difícil de lo que Él padeció por mí?
Posible sea que muchas veces cuando se presenta ese momento de negarnos
a no representarlo a Él en todo cuanto hagamos, es porque no queremos pagar el
precio del rechazo o críticas de otros que no lo conocen, no lo aceptan o
rechazan.
Pero muchos vivimos olvidando el alto precio de nuestro Salvador por
estos trapos de inmundicia, por los que por nuestros pecados estábamos en
camino de muerte.
¿Qué pagaré a mi Señor por todos sus beneficios para conmigo?
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