Efesios 5:15, 16 Mirad con diligencia...
Parafraseado o interpretado:
1. Examina con cuidado, no estés muy apresurado en
tu proceder diario, no recurriendo a cualquier respuesta o conducta; no como
hijo del diablo, empero, como hijo de Dios.
2. Tenga cuidado cuando esté en sus diferentes
roles cotidianos, entendiendo que ya sea en lo privado o cuando esté
interactuando con todo lo demás no proceda igual al que no conoce o no tiene a
Cristo como su Señor.
3. Porque cuando se es prudente en el proceder, la
necedad tendrá menos probabilidad a tener lugar, la sabiduría estará rigiendo y
asesorando el proceder.
a. El creyente siempre tendrá la responsabilidad y
el cargo de sumarse, aliarse con la obra que lleva a cabo el poder de Dios en sus
vidas, porque fácil puede haber una obstrucción en la cobertura del Señor por
otros intereses creados.
Por tanto, guárdate y guarda tu
alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto
ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, enseñarás a
tus hijos y a los hijos de tus hijos (Deuteronomio 4:9).
b. El creyente ya ha alcanzado a través de Cristo
la salvación por su entrega a Él. Pero, mientras estemos en este mundo siempre
tendremos una gran responsabilidad y esta es de no solo tener la salvación, empero,
el de vivir o conducirnos conforme a lo que ya es la nueva naturaleza.
En el libro de Proverbios hay una
buena ilustración tocante a esto:
Aquél dado a la cacería logra
atrapar su presa, el objetivo de este era para poder nutrirse o alimentarse de
ello; sin embargo, después de haberlo logrado la indolencia o dejadez lo
alcanza, o lo caza ahora a él y aún poseyendo o teniendo lo deseado no disfruta
o se deleita en lo que ya es suyo.
Cuando la diligencia espiritual se
va rezagando o aplazando en nuestras vidas, no se podrá cosechar de su bien.
Proverbios 12:27- El indolente ni
aun asará lo que ha cazado; ¡precioso bien del hombre es la diligencia!
Axioma: La vivacidad espiritual es
discernimiento o acierto en el diario andar.
c. Todo depende del valor que usted le ha dado a
la naturaleza espiritual, la nueva criatura que es, se esforzará y siempre
estará pendiente de aquel incalculable tesoro que el Señor le ha dado a través
de Cristo.
Si por posesiones humanas usted se
esfuerza hasta el último recurso que tenga ya sea para recobrar o reemplazar,
¿Cuánto más lo espiritual?
¿O qué mujer que tiene diez
dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca
con diligencia has encontrarla? (Lucas 15:8).
d. El creyente tiene que presentarse ante Dios o
siempre está ante el Señor, y con este cuerpo mortal; el cual diligentemente
debe presentar al Creador como un sacrificio vivo (negándonos a operar conforme
a los deseos de la carne o las tendencias humanas que no glorifican al Señor).
Esto implica procediendo sólo en lo que le agrada al Señor, provocando esto una
vida santa o en santidad. Queriendo esto decir que ha sido y está apartado para
Él.
Por lo tanto, hermanos, os ruego
por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto (Romanos 12:1).
e. Es enteramente responsabilidad del creyente si
sus obras han de ser aprobados o no y de no tener que avergonzarse habiendo
vivido sin desviaciones. Es el creyente
aquel que tiene que procurar, proponerse a...
Procura con diligencia
presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que
usa bien la palabra de verdad.
Pero evita profanas y vanas
palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad y su palabra carcomerá
como gangrena (2 Timoteo 2:15, 16).
f.
La
diligencia del creyente le permitirá edificar sobre su fe o conocimiento
espiritual.
...habiendo huido de la
corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones...
...poned toda diligencia en
añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio
propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia piedad; a la piedad,
afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Por lo cual hermanos, tanto más
procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas,
jamás caeréis (2 Pedro 1:4-11).
El Señor nos ha dado la responsabilidad con la salvación que nos ha concedido,
de cuidar, mantenernos ocupados para permanecer firmes en nuestra fe y elecciones
que llevamos a cabo. La petición nuestra es que Él nos guíe en responsabilidad de
no descuidar la gran bendición de la salvación en todo nuestro andar.
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