lunes, 16 de octubre de 2017

TODO DEPENDE DEL VALOR QUE USTED LE HA DADO A LA NATURALEZA ESPIRITUAL



Efesios 5:15, 16 Mirad con diligencia...

Parafraseado o interpretado:
1.      Examina con cuidado, no estés muy apresurado en tu proceder diario, no recurriendo a cualquier respuesta o conducta; no como hijo del diablo, empero, como hijo de Dios.
2.      Tenga cuidado cuando esté en sus diferentes roles cotidianos, entendiendo que ya sea en lo privado o cuando esté interactuando con todo lo demás no proceda igual al que no conoce o no tiene a Cristo como su Señor.
3.      Porque cuando se es prudente en el proceder, la necedad tendrá menos probabilidad a tener lugar, la sabiduría estará rigiendo y asesorando el proceder.
a.       El creyente siempre tendrá la responsabilidad y el cargo de sumarse, aliarse con la obra que lleva a cabo el poder de Dios en sus vidas, porque fácil puede haber una obstrucción en la cobertura del Señor por otros intereses creados.
Por tanto, guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos (Deuteronomio 4:9).

b.      El creyente ya ha alcanzado a través de Cristo la salvación por su entrega a Él. Pero, mientras estemos en este mundo siempre tendremos una gran responsabilidad y esta es de no solo tener la salvación, empero, el de vivir o conducirnos conforme a lo que ya es la nueva naturaleza.
En el libro de Proverbios hay una buena ilustración tocante a esto:
Aquél dado a la cacería logra atrapar su presa, el objetivo de este era para poder nutrirse o alimentarse de ello; sin embargo, después de haberlo logrado la indolencia o dejadez lo alcanza, o lo caza ahora a él y aún poseyendo o teniendo lo deseado no disfruta o se deleita en lo que ya es suyo.
Cuando la diligencia espiritual se va rezagando o aplazando en nuestras vidas, no se podrá cosechar de su bien.
Proverbios 12:27- El indolente ni aun asará lo que ha cazado; ¡precioso bien del hombre es la diligencia!
Axioma: La vivacidad espiritual es discernimiento o acierto en el diario andar.

c.       Todo depende del valor que usted le ha dado a la naturaleza espiritual, la nueva criatura que es, se esforzará y siempre estará pendiente de aquel incalculable tesoro que el Señor le ha dado a través de Cristo.
Si por posesiones humanas usted se esfuerza hasta el último recurso que tenga ya sea para recobrar o reemplazar, ¿Cuánto más lo espiritual?
¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia has encontrarla? (Lucas 15:8).

d.      El creyente tiene que presentarse ante Dios o siempre está ante el Señor, y con este cuerpo mortal; el cual diligentemente debe presentar al Creador como un sacrificio vivo (negándonos a operar conforme a los deseos de la carne o las tendencias humanas que no glorifican al Señor). Esto implica procediendo sólo en lo que le agrada al Señor, provocando esto una vida santa o en santidad. Queriendo esto decir que ha sido y está apartado para Él.
Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto (Romanos 12:1).

e.       Es enteramente responsabilidad del creyente si sus obras han de ser aprobados o no y de no tener que avergonzarse habiendo vivido sin desviaciones.  Es el creyente aquel que tiene que procurar, proponerse a...
Procura con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Pero evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad y su palabra carcomerá como gangrena (2 Timoteo 2:15, 16).

f.        La diligencia del creyente le permitirá edificar sobre su fe o conocimiento espiritual.
...habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones...
...poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Por lo cual hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas, jamás caeréis (2 Pedro 1:4-11).


El Señor nos ha dado la responsabilidad con la salvación que nos ha concedido, de cuidar, mantenernos ocupados para permanecer firmes en nuestra fe y elecciones que llevamos a cabo. La petición nuestra es que Él nos guíe en responsabilidad de no descuidar la gran bendición de la salvación en todo nuestro andar.

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