José tuvo dos hijos en el exilio con una egipcia llamada Asenat, hija
esta de Potifera, sacerdote de On (un dios pagano o ciertamente un demonio).
Pero, esta fue dada las circunstancias de José como gobernador de Egipto. De
ella nacieron dos hijos a los cuales José cuidadosamente nombre queriendo
honrar a Dios. A uno de ellos llamó Manasés, porque dijo: Dios me hizo olvidar
todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre; y al segundo lo llamó
Efraín, porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción
(Génesis 41:51, 52). Los nombres Manasés y Efraín tienen hebreo un sonido
semejante al de los verbos que significan olvidar y dar frutos.
Todo en la vida de un creyente debe representar algún acto de
agradecimiento, de esperanza, confianza en el Señor. Esto implica lo que
expresas, lo que nombras todo debe de estar vinculado con Él; de no ser así
siempre estaría conmemorando y nombrando tragedias y lamentos. Hay veces
resulta en la vida de algunos cristianos que esto es todo lo que invocan, no en
vano es lo que les persigue. Dios lo reprenda si este fuese su conducta o
proceder, haga el giro hacia su Creador.
Pero, si en el Señor siempre hay victoria, implica esto que cada derrota
le pertenece a usted. Por alguna desobediencia, obstinación, orgullo. Esa puerta
abierta lo condujo a las lágrimas y quejas.
En medio de todo aquello podrá apreciar cuánto nos ama el Señor, ya que
está la posibilidad que usted abandonaría a alguien como su persona, empero, el
Buen Pastor, su vida dio por todos, para que a través de Él y en Él, lo perdido
fuese encontrado.
1. ¿Qué nombre le ha dado al día? En primera
instancia, ¿Puede usted crear un día?
El nombre que debe tener este día
aun sobre todo lo adverso o contario que pudiera estar aconteciendo: Día en que
me alegraré y me gozaré, porque lo hizo Jehová (Salmo 118:24).
2. ¿Qué calificativo le da a su trabajo?
Esto es lo que Dios proveyó para
que no le falte nada, para que no tenga necesidad de nada, para que no tengáis
que depender de nadie (1 Tesalonicenses 4:11, 12).
3. ¿Qué respuesta le da a sus necesidades?
Sí, cuando las cosas se complican como
en instancias acontece, mas usted como creyente, honre al Señor allí con lo que
exprese: Mi Dios pues suplirá... (Filipenses 4:19).
4. ¿Qué nombre le da a su prosperidad, logros,
posesiones?
Todo para la gloria de Dios (1
Corintios 10:31).
Si como creyentes los calificativos que expreso a diario son
derogatorios, de frustración, de sufrimiento, usted continuará invocando esas
mismas influencias, y continuará habitando en la misma amargura.
Esta situación se asemeja a una persona que día a día tiene que ser
rescatada de un mismo lago, porque se vuelve a zambullir y quedar expuesto a
peligro, siempre en rechazo de aquella primera enseñanza que debió de retener.
Sin embargo, cuando un creyente entiende y aprende a vivir una vida en
celebración a Jesús, aquella vida espiritual no vivirá confinada, empero libre,
honrando y creyendo a Dios en lo que manifiesta, califica, o llama:
a. Mirando un plato vacío, pero, lo ha llamado: ...no
hay desamparo de Dios ... (Salmo 37:25)
b. Si hay desempleo, anunciará: El Señor no se
olvidará de mí...(Salmo 77:9)
c. Ante un alma afligida, abatida: Esperaré a
Jehová, porque aún he de alabarlo, mi fortaleza y mi castillo (Salmo 43:5).
Glorifica a Dios en aquello que llamas, expresas, invocas, que
represente bendición para su vida y los suyos. José aseguró nombrar a sus hijos
con sonidos semejantes a los verbos que significan olvidar y dar frutos,
nombres que decían cada vez que lo pronunciaba; Dios me hizo olvidar, Manasés;
Dios me hizo fructificar, Efraín.
Lo magnífico de lo que se ha examinado es que de José hemos aprendido y
entendemos que nunca hay necesidad llevar una lista de los agravios, lamentos;
conmemorar con nombres que provoquen tristeza y lamentos. Fácil es ese camino
de quejas, de moldearse conforme a las adversidades y unirse a voces que no le
glorifiquen al Señor.
Es en el camino de vivir por encima de circunstancias y honrarle en
todo, aun en aquello que nombramos, llamamos o enunciamos, decimos.
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