Cuando nos detenemos a examinar en forma rigurosa todo cuanto realmente
acontece con nuestro formato o nuestra forma de ser como pueblo de Dios, cuando
nos examinamos ante el espejo de su Palabra, esto es sus ordenanzas, estamos en
grandes conflictos, no que estaremos. Estamos en grandes conflictos, ya que
lejos estamos de obrar conforme a lo que establece y debe de ser las normas por
las cuales nos rijamos en todo lugar y en todo tiempo. Después de haberse hecho
miembro del pueblo de Dios, ya es, está bajo una nueva constitución; esto es
estatutos u ordenanzas divinas. Y estas no se confinan en si pudo, si quiero;
no es elección, es norma. Es el axioma con la cual debe dormir, despertar;
corregir y realizar. Aquello representa y es vida para usted. Aquello le bendecirá
o le afectará de la manera que escoja o elija que sea:
1. Es su salud o se convierte en su enfermedad.
2. Se hace su aliento o es su desánimo.
3. Es su libertad o permanece aprisionado.
La contrariedad de todo aquello
se convierte en su propio juicio bajo esa nueva naturaleza que ahora tiene en
Cristo, el cual le ha sacado de la oscuridad, de toda cadena que le
aprisionaba; pero, el cual usted ha decidido volver a aceptar.
Cuando realmente se haga realidad en sus hechos que está bajo el amparo,
guía e instrucción divina, todo cuanto nos rodea cobrará otro rostro y actitud.
El camino continuará con espinas, empero el Señor le enseñará cómo evitarlos.
El camino del creyente es instrucción para saber evitar, no entretener o si
quiera considerar. Sin embargo, hay entre el pueblo de Dios muchos que caminan
distraídos e impiden el continuo flujo de bendiciones.
Siempre se estará en situaciones, retos, pruebas. Siempre habrá
confrontaciones, engaños, sueños y anhelos no realizados. Pero, aun en esas
circunstancias tenemos y tendremos algo de qué agradecerle al Señor. Aquel que
posee o ha logrado, y aquél que espera o le haya sido negado. En cualesquiera
que fuese el hecho, el Señor está obrando maravillas a favor de usted. Mas, ¿cómo
puede ser que estando en contrariedad, puede estar trabajando en esas
circunstancias a su favor?
1. Puede reposar, descansar confiado en el hecho
que Dios jamás hará algo para su mal. Todos los planes de Dios son planes de
bien y no de mal (Jeremías 29:11).
2. Puede estar seguro, que cualquiera que sea el
desenlace de aquello que está atravesando, tiene un propósito y un por qué. Y
habiéndolo encomendado al Señor, solo de la forma inescrutable o
inescudriñable que Dios opera; hará que pueda recibir aquel mejor plan que
tiene para su vida.
Esto debe incorporarse desde ese momento en su marco de pensar y de
considerar todo evento y circunstancias. Entendamos que cuando consideramos
todo cuanto puede hacer y hace el Señor, debemos de pedirle que nos ayude a
recordar, hacer memoria; que ninguno de nuestros planes puede ser superior a lo
que Él tiene planeado para nosotros; ni nuestros recursos (sin importar cuánto
posea, o cuanto no posea) porque cuando inicia su proceso, nada podrá medirse a
lo que Él hará. En todo este proceso solo hay un necesitado, un finito, este es
usted con un gran e increíble Dios, que está a favor de su pueblo. Sí a favor
de su bienestar, de tu sanidad; de su economía, de su relación. No hay
absolutamente nada en el cual no esté presente el Señor trabajando a su favor.
Lo irónico en todo esto es que en tantas instancias nosotros sí. Trabajando
arduamente en dilatar nuestras bendiciones en cualesquiera que fuese la
situación por no obedecer o someterse a Dios. En muchas instancias usted está
cavando una fosa, y el Señor, sí el Señor ha enviado ángeles para cubrirlo, sin
embargo, usted lo quiere volver a cavar; se ha ubicado en un hoyo, queriendo
no salir y el Señor allí parado con su mano extendida para sacarlo. Y mientras
más lo ignore más durará aquella condición evitable y reemplazable para que todo
obre a tu beneficio.
Si se le informara que un pudiente que le ha dejado una herencia, pero
para recibirla tiene que hacer lo prescrito o estipulado. Incuestionable es que
lo seguiría al pie de la letra lo estipulado, porque quiere recibir aquello que
se tiene para usted.
Alabar a Dios en el proceso de
haber recibido es un hecho, pero alabarlo y gozarte en Él antes de aquello
esperado, le ubica entre un grupo de selectos que han entendido que alabarlo no
se confina a posesiones, empero lo alaba porque digno siempre es, y Él es su
Dios. Es decirle que lo espera sin lugar a dudas que algo hará que excederá,
será mucho más abundante de lo que se pueda o se haya conceptuado.
El Rey de Reyes, el Señor de Señores; el Supremo y maravilloso Dios
estipula que para que usted esté donde debe de estar, para que usted reciba de su
abundante gracia conforme a su necesidad presenta estos requerimientos:
1 Crónicas 16:10 ¡Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de
los que buscan a Jehová!
Gócese en el Señor e invoque su nombre, presente sus peticiones delante
de Él, porque así su corazón no desmayará por aquello que le rodea y aflige;
empero, habrá un corazón, un marco de pensamiento que regirá y dominará su
vida, viva esperanza y dependencia en Él. Porque vive Dios, vive su esperanza y
siempre habrá oportunidades que Él presentará, preparará.
1 Corintios 16:11- ¡Buscad a Jehová y su poder, buscad su rostro
continuamente!
Solo cuando interrumpimos o reemplazamos nuestra continua comunión con
Él, es cuando perdemos dirección, y nos alcanzan aquellos dardos lanzados por
el enemigo a nuestras emociones, sentimientos, deseos y paz.
Por ende, debe haber sin interrupción continua búsqueda de la presencia
de Dios y de su poder en nuestras vidas. Aquellos seres que se aman quieren
estar siempre juntos, y quieren que se les confirme que se les ama.
Considere, examine:
1. ¿Cuánto realmente busca al Señor, de su poder,
de estar en su presencia?
2. ¿Cuánto realmente lo ama y quieres estar con Él? ¿Igual que aquel ser que ama humanamente? ¿menos
que aquél ser? O realmente puede decir más, no hay comparación.
3. ¿Puede realmente esto palparse, es aquello una
evidencia inconfundible en su vida?
v.12- Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los
juicios de su boca…
En cuantas instancias aun siendo creyentes, pueblo de Dios; nos
acordamos más o nos detenemos más a considerar todo aquel distorsionado
escenario que nos mantendrá cautivos o detenidos para no avanzar y salir hacia
todo aquello que ha preparado el Señor. Acuérdate, has memoria, remembranzas de
sus maravillas del pasado, lo que hace o hará en el presente y de aquello que
hará en el futuro. Has memoria de sus milagros y hechos incomparables y del
poder que tiene su Palabra. Que a su ordenanza, cualquiera y toda tormenta que
ataque su vida o amenace su vida, a su palabra no será más. Esto es lo que debe
de entretener en su pensar, en su esperar, en sus peticiones o clamores a Él.
Dios habla y se hará, ordena y dejará de ser. Este es el Señor, nuestro Señor
de todo poder y autoridad. Recuérdelo, invoque este pensar siempre. Declárelo
en su noche o sus temores, dudas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario