sábado, 3 de marzo de 2018

CUANDO DIOS ES QUIEN HACE (POR AQUÉL QUE ÉL ESPERA)




Isaías 64:4 Nunca nadie oyó, nunca oídos percibieron ni ojo vio un Dios fuera de Ti, que hiciera algo por aquel que en Él espera.

Aguardar al Señor, no es una elección necesariamente hablando del pueblo de Dios, esta es una condición que debemos y tenemos que tomar. Cuando a Él esperamos se hace saber en dónde radica nuestra confianza y certeza o a quién creemos.
Examinemos lo que acontece cuando estamos esperando al Señor y cuando consideramos las múltiples condiciones y situaciones que se va atravesando mientras se le espera:
1.      Salmo 119:166 Tu salvación he esperado, Jehová, y Tus mandamientos he puesto por obra.
El salmista aquí expresa, Señor, heme aquí esperando en tu salvación, liberación de cualquiera y toda situación que esté imperando o quiera levantarse. Y mientras te espero no desatiendo o reemplazo nada ante el cumplimento de tus mandamientos. Espero en tu salvación porque Tú eres mi libertador. Y usted, ¿estás en este lugar de espera? De no ser así, ¿cuál es tu proceder? La respuesta es que estás en rebeldía y desobediencia, ya que, si no estás esperando en Él, estás procediendo en tu propia agenda y la del enemigo de nuestras almas, exponiéndose a todo excepto bendición.

2.      Job 6:11 ¿Cuál es mi fuerza para seguir esperando? ¿Cuál es mi fin para seguir teniendo paciencia?
Esta queja en desesperación brota de Job clamando para que el Señor lo deshiciera, que acabara con él por su condición y sufrimiento.
Habrá muchos que se podrán identificar con esta petición, ya que al igual posible es que hayan formulado las mismas preguntas.
En respuesta al interrogante, tu fuerza en definitiva no puede proceder de tu interior, empero sí de Aquél que la suministra; y recibido de Él se podrá continuar si fuese necesario en la espera.
Y respondiendo a la segunda pregunta, es que siempre se tendrá que entender o tener por entendido que esperar al Señor siempre requerirá una dosis de paciencia, ya que el mover del Señor siempre será y es en el tiempo oportuno o en la llenura de tiempo, no en base a un cronómetro humano.
¿Cuál es su fin o la finalidad para seguir teniendo paciencia? Podrá elevarlo hacia donde no pudo antes, y no se cansará, no se fatigará. El proceso siempre será renovación y transformación tanto de condición, de fuerzas que sólo procede de Él y el cual le otorgará. (Isaías 40:31)
Isaías 40:29 Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Que glorioso fin para los que en Él esperan. En el proceso de espera vuelve la capacidad de hacer, de iniciar, de continuar. Y para aquél que ya no le queda la capacidad, esto es fuerza, ímpetu, poder, influencia; para aquel que nada le queda el Señor vuelve a hacer un depósito en él. Bendecido desenlace.

3.      Salmo 25:3 Ciertamente, ninguno de cuantos esperan en Ti será confundido…
La confusión está reservada para los que proceden bajo sus propias perspectivas. Mas, ciertamente para aquellos que en el Señor esperan no estarán ni en camino de confusión, ni en sus mentes albergarán confusión. Ya que el obrar de Dios siempre añadirá a nuestra vida sabiduría y entendimiento en nuestro proceder:
a.        “…clama a Mi, y Yo te enseñaré cosas grandes y ocultas que Tú no conoces”. (Jeremías 33:3)
b.      Salmo 91:15, 16- Me invocará, y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.
Cuando invocamos al Señor ciertamente lo tendremos que esperar, empero, porque clamaste a Él vendrá juntamente con Él:
1.      Respuesta, nunca quedarás sin una Palabra de Dios.
2.      Será inevitable en este plano humano las angustias, pero nos promete el Señor que con nosotros estará en ese valle que tendremos que atravesar, pero nos hace igual saber que allí no nos dejará, seremos librados y nos exaltará, nos elevará. De la condición en que se había estado, a lo que hará el Señor, será como estar en otro punto cardinal.
3.      El Señor promete que lo saciará de larga vida, tiempo suficiente para que pueda gozarse de los hechos de su Señor, y de haber podido participar de los hechos de su salvación, esto es amparo, defensa, seguridad.

4.      Salmo 31:24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.
Es posible que en la espera del Señor estés en combate abierto, atravesando un sufrimiento, enfermedad; en problemas financieros, conflicto familiar. Cualquiera que fuese las diversificadas causas, dice la Palabra que en medio de aquello que fuese, aliéntate porque no tardará Aquél que esperas, no vas a ser avergonzado en tu entrega, ni confianza en Él. No esperes apesadumbrado o como si estuvieses en luto, porque tu Salvador vive y junto con Él está la salida de cualquiera y toda condición. Por ende: esfuérzate, aliéntate porque fiel es Dios y nunca desamparará a los suyos.

Algo nunca visto el Señor va a hacer, algo nunca oído han de escuchar, esto es para aquellos que del único y soberano Dios han esperado de Él recibir, y de Él enteramente depender.


                                                                                                             

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