Hijo de hombre, tú habitas en medio de una casa rebelde. Tienen ojos
para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen, porque son casa rebelde
(Ezequiel 12:2).
El profeta Ezequiel fue usado por Dios para advertir a Israel sobre la
cautividad o esclavitud que vendría sobre ellos. Dios hizo que él dramatizara
todo lo que acontecería frente a sus ojos todo cuanto iba a acontecerles debido
a su rebeldía, desobediencia a Dios. Y aunque hubo estas revelaciones departe
del profeta en las horas escogidas, en el tiempo escogido en que todos
quedarían expuestos a lo que él hacía. La actitud, las tendencias, la
desobediencia a la voz de Dios continuaba a la orden del día.
Todo cuanto el Señor hizo que hiciera el profeta, era una dramatización
en anticipo a lo que les acontecería. Lo que el siervo de Dios hacía no era
para entretenimiento, era para ponerles en aviso hacia dónde les estaba
conduciendo su desobediencia. Pero el pueblo de Israel continuaba indiferente a
la voz del Señor en medio de las señales que dramatizaba Ezequiel frente a
ellos.
Considere mi amado una señal de alerta en donde el sólo atender evitaría
grandes tragedias. Veneno, peligro puente caído, peligro área inundada; baje la
velocidad curvas pronunciadas. Y con las señales que representan vida o muerte,
usted continúa en medio de todo desatendiendo toda y cada una de las señales
que presentes están advirtiéndole que podría haber un desenlace fatal.
Esta fue la posición de indolencia de Israel ante la voz de Dios a
través de las señales. Y nuestro amado Creador en medio de la rebeldía tratando
con su pueblo:
Por la mañana vino a mí Palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, ¿no
te ha preguntado la casa de Israel, aquella casa rebelde:”Qué haces”?
El proceder del pueblo de Israel en aquella circunstancia, no dista de
la actitud de algunos en el pueblo de Dios el día de hoy.
a. ..Tienen ojos para ver, y no ven: cuántos el día de hoy aún viendo las señales
del fin, la corrupción que hay en todos los pliegos de nuestra sociedad, y no
toman una posición de oposición cuidando y reteniendo con celo su enfoque
espiritual o compromiso con nuestro Padre celestial.
b. ...tienen oídos para oír, y no oyen: cuando el creyente toma aquella postura de no
honrar la Palabra de Dios acatando en cualquiera de las esferas o círculo en
que se encuentre, deja un mensaje claro del valor que le han dado a las
ordenanzas y los preceptos de nuestro Hacedor.
c. ... porque son casa rebelde: cualquiera que fuese la explicación o
razonamiento que usted le tratase de dar a su camino herrado, este solo queda
definido como la actitud que el pueblo de Israel tuvo ante las señales no de
bendiciones, pero advertencia del lugar que serían conducidos el cual sería el
cautiverio. Mis amados la rebeldía ante Dios siempre terminará en esclavitud
ante aquello que usted le ha dado cabida. Hasta que entre en sujetarse a las
ordenanzas del Señor.
Lamentablemente Israel ante la voz de Dios a través de su profeta
haciéndoles saber hacia el lugar que les ha conducido su terquedad, haciéndoles
saber sobre las condiciones que allí regiría, el pueblo de Israel, ante la
Palabra de Dios anteponen un refrán existente entre ellos:
...“Se van prolongando los días y desaparecerá toda visión” (Ezequiel
12:21).
Dios les está haciendo saber sobre el mal que su rebeldía ha traído
sobre ello, pero, ellos no miran, ni consideran su condición. Dios les está
hablando y ellos toman la actitud de intransigentes, de terquedad ante la voz
profética. Lo trataron como poca cosa, ¿Alguno entre el pueblo se identifica
con este mal? ¿Está usted en ese camino que lo conducirá a cautividad mi amado?
Por la falta de reverencia y obediencia ante la voz profética, el Señor
se levanta en ira y anuncia:
Porque Yo, Jehová, hablaré, y se cumplirá la Palabra que Yo hablé; no se
tardará más, sino que vuestros días, casa rebelde, hablaré Palabra y la
cumpliré, dice Jehová, el Señor (Ezequiel 12:25).
Todo trato de Dios para con nosotros es para dejar manifiesto su amor e
interés para con cada uno de su pueblo. Pero lo que el Señor jamás hará es
bajar su nivel de santidad para acomodar ninguna rebeldía. Pacientemente el
Señor trata con cada uno de sus hijos, nos hace saber en qué lugar estamos y
cómo estamos ante Él. Empero cualquiera de su pueblo que decida ir en camino de
insistencia en la dirección contraria, tendrá encuentro con la justicia de
Dios. Nuestro Señor es grande en misericordia y lento para la ira, cuan hermoso
es estar del lado de bendiciones para nuestras vidas.
Posiblemente esta debería nuestra
reacción y plegaria ante esta realidad: Padre, levanta nuestra sordera, nuestra
ceguera; queremos oírte, queremos verte a través de todo cuanto nos
manifiestas. Que ciego seamos a todo aquello que nos separe de Ti, que sordo
seamos a lo que no es Tu voz. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén
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