La petición
no es pan de varios días, es la provisión diaria que fielmente el Padre
celestial provee para sus hijos. Igual como un padre terrenal provee para los
suyos, cuánto más el Padre eterno, sabe de la necesidad diaria de su pueblo. La petición diaria es para
mantener una total dependencia de Él, para mantener esa continua comunicación o
comunión con el favorecedor. Es para hacer que el hombre siempre acuda al autor
de sus días. Es para siempre mantener el enfoque en el lugar y del lugar que se
tiene que acudir, y al que tienen que peticionar. Porque muchos han obtenido su provisión
diaria por sus mecanismos y estrategias, no atendiendo conforme a lo que el
Señor ordena o enseña a los suyos.
Mateo 6:11 el
pan nuestro de cada día…
Lejem es pan
en hebreo, interesantemente esta palabra viene de “lajam” pelear. En parte
realmente refleja la continua confrontación del hombre para la provisión o el
abastecimiento de los comestibles para poder mantenerse en lo físico, lo
material.
Sin embargo, la
petición también abarca el alimento espiritual, ya que esa continua
comunicación con Dios, mantiene el alma, el corazón o la mente en su eterno
socorro, el que lo bendice, ya que toda buena dádiva sólo proviene de Él.
La expresión
que ha sido traducida para lo enunciado "de cada día" es una sola
palabra en griego, es el adjetivo epiusios.
La madurez de
un hijo es el valerse por sí mismo, el mantener sus responsabilidades. En cambio,
la madurez espiritual es total dependencia del Señor. Pedir al Padre celestial,
ya que es Él y sólo Él, que provee los medios para poder tener, alcanzar todo
aquello que se necesita.
Esta petición,
esta continua oración, es un continuo medio para mantenernos junto al Padre de
amor, presentando las necesidades y buscando la fortaleza que de Él se requiere
para confrontar el día a día.
La grandeza
en esta enseñanza, es que el Salvador dejó claramente establecido que todos en
el pueblo deben de acudir al Creador, no a un hombre, una entidad, una cuenta
bancaria; porque todo lo mencionado puede estar y no estar en un abrir y cerrar
de ojos. Empero, la provisión, lo recibido del Señor es para siempre.
De cuanta
bendición resulta saber que el Señor provee para los suyos de su abasto
inagotable, para todo aquél. No hay límite, no hay fecha de expiración, no hay
distingos.
Su Palabra
nos enseña lo siguiente:
Proverbios 10:3-
Jehová no dejará que el justo padezca hambre, mas rechazará la codicia de los
malvados.
Hay una
promesa del Creador para los suyos, no tendrán falta de ningún bien, esto es a
los temerosos del Hacedor, los que viven o habitan según sus preceptos, ordenanzas.
Jesús dejó claramente establecido, que la transacción espiritual es: peticione
al Señor, acuda a su Dios y Él hará, proveerá.
El pan es vital,
las cosas necesarias son vitales para la subsistencia, el Supremo está en
conocimiento de esto, Él es el Creador, por ello es de gran bendición al igual saber
que usted que confía en el Señor y se mantiene en su voluntad, no tendrá falta
por desamparo del Creador, y esto no solo será par usted, al igual aquella
bendición le seguirá a su descendencia.
Salmo 36:25-
Joven fui, y he envejecido, y no he visto a justo desamparado, ni su descendencia
que mendigue pan.
Al igual el
Redentor sabe que como hombres, se tiene la tendencia a angustiarse por cosas
que no son superiores a nada que el Hacedor puede hacer, su promesa lo acompaña
y Él es fiel a sus promesas. Todas son en Él sí, y en Él, amén (2 Corintios
1:20).
Mateo 6:31-33- No
os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32- Porque los
gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis
necesidad de todas estas cosas.
33- Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas.
No se afane (afán
no resuelve nada), hable con su Dios, preséntele todo aquello que lo inquieta, ya
que, como el pan, si fuese necesario, ya es una realidad; ya es suyo a través
de Él.
Ahora bien,
el pan sacia el cuerpo. Pero, al igual el Señor desea que los suyos lo añoren a
Él más que aquella masa de harina o de trigo. Porque cuando esto es así, todo
lo demás que usted necesita vendrán añadidas a su provisión diaria.
Qué maravilloso
Dios es aquél a quien servimos y al que nos ofrendamos.
UN CREYENTE NO ES PRIVADO DE NADA DEPARTE DE DIOS, CADA CUAL SE PRIVA A SÍ MISMO CUANDO NO ACATA A SUS ORDENANZAS. HAY UNA DIRECCIÓN A SEGUIR, EN DIRECCIÓN CONTRARIA ARRIBARÁ A DECEPCIÓN.
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