El temor y la intimidación son fuerzas que ejercen
grande presión e inmovilizan. Este sentir no permite que se desarrolle, roba y
extrae todo cuanto pudo ser, despojando en forma voraz todo cuanto debe de ser.
Pero cuando el temor y la intimidación son
antepuestos, cuando nuestros ojos permanecen en aquellos impedimentos, nos
convertiremos en otra estadística para el enemigo.
No podremos conquistar y reclamar lo que nos concede
el Señor teniendo estos males como acompañantes, principalmente cuando Dios te
ha autorizado, te ha ordenado que marches.
Para llegar a lo prometido y preparado por el Señor se
tendrá que enfrentar diferentes enemigos y oposiciones. Todo lo que representa
un bien, una bendición tendrá una oposición, una fuerte resistencia. Pero,
¿contemplaremos el rostro del temor y la intimidación? ¿Se permitirá que ellos
sean los que dictaminen el cómo, cuándo y el dónde? ¿Serán estos los que se considerarán?
Dios te ha
llamado a hacer una obra, pero tú estás contemplando los contratiempos que se
presentarán. Te ha concedido una casa, posible un negocio, pero estás
considerando todo aquello que te lo impedirá o porque un impedimento hay. Ha prometido estar contigo en
los momentos de paz y de adversidad: Jehová va delante de ti; Él estará contigo,
no temas ni te intimides (Deuteronomio 31:8). Pero en lo adverso
comienzas a dudar si realmente está presente en lo que atravesando estás.
Si hubo palabras de preparación, de aviso, de aliento
del Todopoderoso, exactamente ¿Qué es lo que atraviesa nuestros pensamientos a
medida que se va avanzando o acercándonos a lo que dijo el Señor?
Habrá cosas que nos han de atemorizar, pero dijo el
Señor, no le des lugar. Habrá aquello que tratará de intimidar, ya sean estos
debido a la actual economía, ya sea por una larga espera en una promesa del
Señor, ya sea por estar en años avanzados, ya sea por cualesquiera que fuesen
los motivos o circunstancias.
Dijo nuestro Dios:
·
Yo voy delante de ti.
·
Yo Soy el que estoy guiando.
·
Yo Soy el que está abriendo el camino.
·
Yo Soy el que está adiestrando tus manos y tus pies para la batalla, la
conquista.
·
Yo soy el que te sostengo.
Pero, la única forma en que no lo verás o permitirás
esto en tu vida, es cuando has permitido que el rostro del temor y la
intimidación en aquello que te apremia, te insta o te apresure hoy y domine. Y
estos te desarmaran, te han de despojar de tu fe, tu confianza en el Señor para
poder lograr su total victoria contra ti, manteniéndote en cautividad. Esa es
la labor del miedo y la intimidación en cualquiera que sea la etapa y condición
en la que te encuentras o le has dado lugar.
Si tus ojos y acciones permanecen en lo que ha
declarado el Señor, llegarás o podrás cruzar lo que estés enfrentando hoy y
siempre. Estuvo con Israel en camino a la tierra prometida y ese mismo Dios
promete estar con su pueblo redimido por Cristo en su continuo avance y
esfuerzo en alcanzar lo que ha preparado el Señor. Debes preguntarte si Él no
estuviera guiando, imposible para ti sería llegar, ya que sólo Él es quien
conoce el camino hacia lo que nos tiene deparado.
Esfuérzate y anímate (Tú eres el que tienes que
caminar, estar determinado a entrar y poseer lo que el Señor te ha preparado),
porque tú entrarás con este pueblo (Porque el creyente que así obedezca
entrará y juntamente con él, su familia) a la tierra (A la promesa, a las
bendiciones que ha dejado a su pueblo) que juró Jehová a sus padres que les daría (Que
por sus promesas que no pueden ser invalidadas, dijo que con su pueblo estaría,
que los guiaría y los colmaría de bendiciones), y tú se la harás heredar (Josué
tenía el encargo de hacer al pueblo llegar y heredarlo). Ahora tú tienes el
encargo de llegar y poseer lo que Dios tiene para ti y tu familia, para cruzar
cualquier valle de adversidades, para mirar al temor y la intimidación, y no
ser impedido o detenido por ellos; pero que sea la mirada de hacerles saber o
así al igual expresarlo, buen intento, pero miren bien quién está al frente;
por ende, para mí sería imposible no llegar a lograr y poseer en el Señor) (Deuteronomio
31:7).
Si algo te ha entregado o prometido el Señor, no
permitas que nada te despoje de ello; en medio de todas las adversidades,
obstáculos; recuerda, haz memoria: Jehová va delante de ti…nunca te
dejará desprovisto de su presencia en cualesquiera que fuese la etapa situación
o condición de tu vida.