Desde el momento en
que se recibió la salvación, desde el momento en que le rescató de la condición
en que estaba, desde el momento en que afección o infección de pecado fue
limpiado y su alma fue restaurado. Desde ese momento, desde ese acontecimiento,
¿qué evidencias hay de la obra hecha en su vida? ¿Pueden a su alrededor ver el
nuevo hombre? ¿Es un nuevo hombre? ¿Realmente hay evidencias de cambio?
Sigo al Señor, es la
declaración, pero. lo mismo que hubo ayer, continúa siendo su hoy. Sus
tendencias, su hablar, sus pensamientos, su desvariar. ¿Las cosas viejas
pasaron o se le ha sumado más? ¿Las cosas viejas pasaron o lo ha enviado a
remodelar? ¿Las cosas viejas pasaron o es su tesoro de antigüedades en la cual
encuentra orgullo desplegar?
¿Será que la
salvación que fue impartida, no completa ni llena la medida? Continúa siendo el
mismo hombre, nadie puede percibir la diferencia, mi forma de ser no tiene ni
deja huellas. Todos escuchan la misma tonada, armonizante voz que sostiene la
misma nota del hablar de todos del entretenimiento, la misma forma de vida que
dice a gritos esto no honra a Cristo. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el
Señor? ¿Qué fue lo que le entregó o nunca se entregó?
Si estás en Cristo
algo tuvo que haber iniciado, esta sería la nueva naturaleza, y esta buscaría
honrar al Redentor, levantarlo a Él; negándose a su antigua vida (esto es, mi
antigua forma de ser) y siguiéndole a Él.
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2 Corintios 5:17- De modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas.
Imposible es que,
habiendo hecho una siembra, la semilla depositada después de algún tiempo no
tuviese un brote, evidencia de que hay presencia de vida, de que algo en aquel
lugar fue sembrado; de no ser así volvería al lugar removería la semilla sin
brote y pondría una nueva siembra. Para usted sería inaceptable que aquella
semilla, al pasar del tiempo no diera fruto y que aquella parcela estuviese aun
desierta, con evidencias de absolutamente nada.
Qué gozo cuando en el
inventario de su vida pueda realmente expresar o hacer ver, aún no será todo lo
que debe de ser, pero, gloria sea al Señor, no es lo que era ayer. Qué
diferencia cuando puede contemplar de lejos aquel lugar del que le extrajo el
Señor. Qué bendición cuando se puede anunciar más ya no vivo yo, Cristo vive en
mí. No sólo con palabras, pero, con todo cuanto forma parte y está presente en
aquella vida.
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Gálatas 2:20- Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí
mismo por mí.
Cuando el profeta
Isaías tuvo la visión, el encuentro con el Señor, todo cambió. Era hombre de
labios inmundos, esa vida no honraba a Dios, y lo importante es que él lo
reconocía y no solamente esto, lo decía. Sin embargo, hubo una mudanza y desde
el inicio del cambio hubo un despido de todo aquello que al Rey de Reyes no
honraba, desde ese momento Isaías ya no sería igual ¿y usted?, ya no era igual
¿y usted? Y cuando el Señor le hizo saber que tenía necesidad de enviar a
alguien para hablarle a su pueblo, a esto Isaías le responde al Señor: “Heme
aquí, envía a mí” (Isaías 6:8).
En base al cambio que
el Señor ha hecho en su vida, le ha expresado Señor estoy listo para servirte
en la capacidad que así me solicites, en base a los dones y talentos que me has
confiado. Estoy listo hacer saber a otros la diferencia, no sólo en palabras,
empero, en mi forma de vida.
Desde el momento en
que se recibió la salvación, desde el momento en que le rescató de la condición
en que estaba, desde el momento en que afección de pecado fue limpiado y tu
alma fue restaurado. Desde ese momento, desde ese acontecimiento, ¿qué
evidencias hay de la obra hecha en su vida? ¿Pueden a su alrededor ver el nuevo
hombre? ¿Es usted un nuevo hombre? ¿Cuánto ha crecido en Él? ¿Cuánto tiene de
ti o no de ti?
Las primeras palabras
de su pequeño fueron de gran emoción, pero, mientras transcurren los años lo
mismo del inicio continúa en el presente, no hay cambios. Ya esas palabras no
le llenan de emoción, empero, de gran consternación porque aquello no sería
normal, porque evolución, crecimiento es el ciclo que se debe de dar.
Al hacer una
evaluación de su vida, un inventario ¿puedes contemplar la jornada de donde
inició, al lugar en que le ha conducido el Señor? En los términos bíblicos, se tuvo que haber
llevado una construcción o edificación sobre la fe, queriendo esto decir que
tiene que haber obras, manifiestos de todo cuanto está aconteciendo dentro de
su persona, Jesús ahora habita en usted, Él es el nuevo hombre en su vida, como
resultado usted no va la misma dirección como cuando estuvo viviendo sin Él.
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Judas 1:20- Pero vosotros,
amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo…