Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de
vosotros.
El imperio romano había nacido primeramente como la República de Roma,
fue en los tiempos o la época de Jesús que se transformó en imperio. Había en este
imperio áreas para admirar, pero, moralmente degradados. Es en ese ambiente que
surge la iglesia.
Pablo los exhorta a continuar con el testimonio de aquella iglesia que
los ha hecho notorios. Los exhorta, primeramente, señaló la bendición que
representaba su testimonio, empero luego al igual no confinó enmarcar un área
que posiblemente no consideraron el tropiezo que era, y sería al igual
continuar entreteniendo o quedar expuestos al mal abiertamente volviéndose
insensibles a ello y hasta condescendientes con ello.
Todo creyente, debe de estar anuentes al mal y los cambios, los aconteceres
a su alrededor; mas, no al punto que usted llegue a familiarizarse con todos
los detalles de ello.
Un ejemplo claro es o son las programaciones, en donde su agenda de
lesbianismo, homosexualismo; en donde en forma sistematizada, series de
televisión, en las películas, están tratando de presentar y dejar expuestos
estas prácticas como facetas normales. Usted como creyente no tiene que
sentarse o quedarse a escuchar, o ver nada relacionado con estas prácticas o
tendencias.
Aunque en el imperio romano la decadencia moral ya era norma, la iglesia
creciente se mantenía alejados de toda contaminación aun con su presencia
esparcida, a todo aquello que podían evitar o eludir.
Manténgase ingenuo para este mal. Al igual como para las practicas
paganas como el yoga, y otras vanas enseñanzas o filosofías. Nutrirse de estos,
lo expone a contaminación espiritual, esto es alterando patrones de referencias
y alterando su banco de memoria.
Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de
vosotros. Pero quiero que seáis sabios para el bien e ingenuos para el mal
(Romanos 16:19).
Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en
cuanto a la malicia y maduros en cuanto al modo de pensar (1 Corintios
14:20).
Así ya no sernos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento
de doctrina y estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error... (Efesios 4:14).
El creyente aun entregado al Señor, aun amándolo, puede ser arrastrado
por cualquier viento sino no se edifica sobre su fe. Esto es sino resguarda su
mente, sus sentidos de todo aquello que bien podría alterar, afectar el curso
de su comunión con Dios y su profesión o confesión de fe.
A todo aquello que quedamos expuestos puede alimentar o estimular áreas
en nuestras vidas que pudieron evitarse de haberse resguardado siendo o
permaneciendo “ingenuos para el mal”.
Debemos estar conscientes que hay pervertidos, su forma de operar o
proceder; pero, no hay necesidad de escuchar en detalle las atrocidades en sus
actos. Igual es para cualquier y toda área de mal, tener conocimiento de su
existencia y entendimiento del cómo evitar. Usted no tiene que quedar ante el
peligro de un felino para evaluar de lo que es capaz, posible sea que no viva
para relatarlo. Conocimiento del mal, no involucración con ello, aun como
observador.
El imperante es mantenerse separados de todo contaminante que pudieran
ser aquellos puertos abiertos para ser atraídos, seducidos e involucrados en
áreas y prácticas que no tuvo que ser, empero se le dio lugar. Guardarse de
esos caminos realmente es el factor que hay que mantener siempre presente. Aquellos que han sido afectados por ellos, el
clamor al Señor debe ser por su restauración, liberación.