Colosenses 4:5 Andad sabiamente para con los de
afuera, redimiendo el Tiempo.
Nosotros de por sí no tenemos la capacidad de hacer
el mejor uso de nuestro tiempo. Mas, cuando el Señor tiene el control de
nuestras vidas y nos sometemos por entero a Él, entonces Él puede hacer y hará
maravillas para con nosotros. Como a bien lo hizo en la vida de Enoc, Moisés,
Elías, Eliseo y cuantos hombres de fe enteramente entregados a Él.
En cuántas oportunidades, en ocasiones perdidas, no
permitimos o no reflejamos a Cristo para que el perdido lo pueda ver. Ya sea
que debido a descuidos, nuestro comportamiento se confunde con los del mundo y
no logran ver ninguna diferencia entre el hombre de fe y el secular. Todos parecieran
formar parte del mismo comportamiento, modo de operar, valores. Si aún preguntase
si esto no es de esperar, significa que usted no ha entendido o no ha experimentado
la nueva naturaleza que trae consigo su entrega o devolución al Señor.
2
Corintios 5:17- De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
El camino de sabiduría es aquel que no le brinda
oportunidad a las cosas del mundo que interfiera con la sumisión a las
ordenanzas divinas.
Cuando Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego; fueron
llevados cautivos a Babilonia, no comprometieron su fe y su tiempo siempre fue
redimido (librados de distracciones que solo sería un obstáculo con su entrega
al Dios vivo) que en sujeción al Señor.
Tanto así que, para Daniel, el precio a pagar por su compromiso con Dios, una
fosa de leones y para los tres hebreos, un horno ardiente. Y aun en medio de todo
cuanto transcurría y pudo acontecerles
su entrega fue clara ante los ojos de todos, y como resultado de ello el rey de
Babilonia tenía que reconocer que el Dios de ellos era y es el verdadero Dios.
v.6 Sea vuestra
palabra siempre con gracia, sazonada con sal, sepáis cómo debéis responder a
cada uno.
Ciertamente es importante mantener presente, que la capacidad que usted
ha recibido con la nueva naturaleza, esta es una de cambio, de giro de
dirección, no a lo que antes enfrentaba y aceptaba, empero, aquella que ahora
encara a Dios, no su espalda a Él. Y porque ahora está bajo la dirección del
Señor y su presencia en usted, todo ha cambiado, todo ha preparado para que
usted sea un cambio. Es usted el que representa una bendición y no el mundo para
con usted. El que posee todo aquello que requiere el hombre escuchar es usted,
porque usted es la evidencia clara de lo que Dios podría y puede hacer al igual
en Él.
Cuando usted está entre aquellos que no tienen ningún valor espiritual,
moral, aunque estos hombres estén donde están; no son sordos, no son ignorantes,
algo dentro de lo que usted expresa encerrará algo que los hará detenerse y considerar,
aunque fuese un corto tiempo, que usted está o posee algo que ellos en
definitiva no poseen o desconocen.
Cuando un cambio es claro, cuando se está frente a algo enteramente
diferente, provocará comentarios y provocará al igual un alto entre aquellos que
han quedado expuestos a ese encuentro o intercambio ya sea momentáneo,
esporádico o planeado.
Todo creyente tiene una obligación, tiene un compromiso según lo
establece el Señor:
1. El caminar
sabiamente o según las normas que está establecido por el Creador, esta es la
responsabilidad con los que no conocen a Cristo. Porque usted es el medio por
el cual aquellos podrían lograr tener un medio para al igual entregarse al
Señor.
2. Su tiempo debe ser
usado de tal manera que de ella no haya malversación, más bien, que tanto para
usted como para aquellos que lo rodean pueda haber evidencias de una
administración que conlleva temor y entrega al Señor.
3. Y aquello que
ventilo o expreso, debe proporcionar una evidencia clara de aquello que hace el
poder de Dios, en una vida a Él sometido o por el redimido.
Todo creyente tiene un pliego de responsabilidades, y cuando se esté
frente a Él, se tendrá que rendir cuenta. ¿Cuál será el reporte?