El Señor lo ha
colmado de bendiciones, lo ha bendecido, sin embargo, la atención a lo
entregado le corresponde a usted; Él le ha dado la capacidad y el poder, usted
tiene que darle uso. Si le ha entregado las semillas, usted tendrá que hacer la
siembra para lograr la cosecha. Le entregó la capacidad de crear, pero, es
usted el que lo tiene que elaborar. La capacidad de instruir, mas, es usted el
que se tiene que preparar.
Aceptamos a Cristo
como nuestro Salvador. Pero, allí muchos se detienen y no hay un manifiesto
cambio en algunos, juntamente con la salvación. Algunos continúan con todo
aquello de la vida antigua. Se es salvado por gracia, para que nadie se gloríe.
Implicando esto que la salvación es una obra enteramente otorgada bajo el don
de Dios. Empero, es de nuestra total responsabilidad de hacer morir todo
aquello que trata de volver a arrastrar a la, antigua vida o forma humana de
proceder, la acción del creyente es no darle cabida hasta que usted esté en la
presencia del Señor. La salvación liberó del infierno, pero, la responsabilidad
de no volver por los viejos caminos es suya. Usted continuará con vida, con las
tentaciones y las pruebas; de usted depende el cómo responderá. Este es el
imperante que continuamente es violado.
Para el creyente
desde ese momento todo, absolutamente todo es un cambio de dirección, porque
nada realizado, tendrá el sello de aprobación del Señor si no es para honrarlo
y glorificarlo. No puede, ni debe haber agendas ocultas, ni personales en nada
que se haga. Toda acción, esfuerzo y cometido, es para hacer todo aquello para
honrar al Dios eterno, y al honrarlo a Él, esto le bendice y a otros igual
bendice.
Algo importante que
aclarar y hacer total énfasis es que el poder de Dios hará sólo en una vida que
se esfuerza, si usted no se somete al Señor y resiste al adversario y todas sus
estratagemas, en vez de él huir, permanecerá por su invitación. Es usted el que
tiene que ejecutar para alinearse con lo que ya está establecido para usted
lograr, es que su acción es una confesión que le permite a Dios obrar. Ningún
creyente que ha optado por permanecer inmóvil (excepto que por alguna razón el
Señor así lo ordenará) no recibirá, ni logrará nada para el Señor, excepto
quedar como un ejemplo de lo que nunca se debió de hacer. ¡Oh Dios, que esa
tribu de creyentes desaparezca y se levanten en su nueva naturaleza! No atados
al conformismo o negligencia.
Salvación es librado
del infierno y sus rudimentos, y viviendo para Cristo; no enredado aún en las
viejas tendencias, como si nada ha acontecido. Ya que, de ser así, la
permanencia en el pasado, es testimonio claro que usted no ha sido salvado. Es
entendido que tiene gestos, tiene tendencias, pero estos ya no son su forma de
vida, porque ha sido llamado y se le ha concedido una vida por encima de todo cuanto
anteriormente hacía, el Espíritu de Dios en el creyente lo habilita para ser un
más que vencedor. Si las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas en su
ser, en su persona; la vieja atracción perdió su poder sobre su persona, porque
el Señor no casi libera, libera y transforma a través de su poder que actúa en
cada creyente.
La vida que ofrece
Cristo es el poder para cambiar, no bajo un pensamiento positivo, pero bajo su
poder que actúa en todo creyente; sin embargo, el paso hacia esta nueva realidad
conlleva siempre acción en su diario vivir en todas las áreas. Cuando le era
revelado a los héroes de fe que el Señor estaba con ellos o que tendrían la
victoria, ellos tenían que enfrentar lo que tuvieron que enfrentar, empero, a
través de lo que hacían la promesa se cumplía. Un ejemplo claro de este hecho
es el rey David, él vencía a sus enemigos, no sentado esperando que el poder de
Dios fuese a combatir, mas, tenía que ir hacia el campo y enfrentarlos; sin
embargo, vencía porque así lo hizo saber el Señor y obraba en su voluntad
conforme al poder que lo había envestido. Pero, él tenía que tomar el paso,
empuñar el arma, y porque departe de él todo estaba listo para enfrentar la
batalla, el poder de Dios actuaba en él.
Todo cristiano tiene
que tomar la fe y ponerla en acción ya sea combatiendo, resistiendo o
confrontando.
1. Es usted quien tiene que hacer morir lo
terrenal, y a través de esta acción viene el poder de Dios para cerrar aquella
puerta en cada ocasión que trata de volver a abrir y usted volviendo a proceder
contra aquello.
a. Fornicación: tentaciones siempre
estarán presentes, pero la decisión de no ceder es lo que unificará al poder de
Dios para que no sea.
b. Impureza: muchos han sido expuesto a
tantas cosas en la vida, ya sea a través de los medios de comunicación,
entretenimiento. El mundo o ambiente que los rodea, el hecho es no perder el
sentir de rechazo o repudio, usted es quien tiene que tomar la acción y en la
acción obrará el Señor.
c. Pasiones desordenadas: posible ha sido
que en la antigua naturaleza aquello había regido, pero aquello siempre podría
escalar no siendo atendido. El acto de no darle lugar, acciona el poder de Dios
para poder apartarse.
d. Malos deseos: en instancias posible es
que hubo una mala intención o un mal deseo por alguna razón u otra, para aquél
que entretuvo aquello el cual nunca se debió, sin embargo, quedó ese cuadro de
enfermedad en deterioro de la vida espiritual, el cual cualquiera que fue
infectado por ella, tiene que continuar haciéndolo morir para dar inicio a su
liberación.
e. Avaricia: las posesiones, las cosas
materiales tienen su lugar; mas, una vida en continua persecución por ello está
en desmedida, y una vida en garras de aquello ha caído en idolatría porque se
ha convertido en su dios. Usted es el que tiene que hacerlo morir para aunarse
a la obra que ciertamente hace Dios en todo aquello.
Cualquiera del pueblo de Dios, en cualquiera de estas condiciones aún, es un hijo en desobediencia que está por recibir la ira de Dios, esto es su castigo.
En el tiempo de
ignorancia, de no tener a Cristo era la forma de vida aceptada en el
razonamiento humano. Pero, en lo espiritual no hay cabida para este hecho. Usted
tiene que llevar el acto, el paso de abandono, de alejamiento, de renuncia.
Aquello no tiene parte ni suerte (esto significa porción bíblicamente) en la
vida del creyente, empero, algunos le dan lugar a aquello que debieron no
volver a reactivar, empero dejar morir, como lo son:
La ira, el enojo, la
malicia, la blasfemia, las palabras deshonestas, el no mentir.
Este es un proceso de
renovación hasta el conocimiento pleno, proceso es este de conformarnos a la
imagen de Cristo.
Si la vestimenta no
es como escogidos de Dios, santos y amados, con entrañable misericordia,
bondad, humildad, mansedumbre, paciencia; es porque al igual refleja con
claridad que aún está ataviado o vestido como anteriormente se era sin Jesús en
su vida.
Tienen que apoyarse
unos a otros, perdonar; tiene que vestirse de amor que es el vínculo perfecto
(Colosense 3:1-17).
·
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o
de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a
Dios Padre por medio de Él (Colosenses 3:13).
Mantenga siempre presente, que usted todo lo puede, a través de Cristo
que lo fortalece, para tratar de ser, no; para llegar, completar la jornada de
su confianza en Él (Filipenses 4:13).
Esto es lo que lo
honrará y fortalecerá al creyente. Si esto es lo que se manifiesta ante
cualquier hecho, gloria a Dios; de así no ser o no es, se es hijo de
desobediencia, expuestos a la ira de Dios.