jueves, 2 de noviembre de 2017

SIEMPRE HABRÁ UN GIGANTE EN ALGÚN PERIODO DE NUESTRAS VIDAS




Siempre habrá un gigante en algún periodo de nuestras vidas, ¿Cómo los enfrentarás?
David fue hombre de guerra para librar a Israel de sus enemigos desde su juventud hasta ser un hombre bastante avanzado de edad. Fue un guerrero al servicio de Dios, labor esta nada fácil de salir a combatir frecuentemente, pero esta era parte de la labor que tenía el Señor para él.
Sus fieles militares veían en su líder, su rey un guerrero digno de seguir e imitar. Pero, en uno de sus encuentros con los filisteos que volvieron a hacer guerra contra Israel, David se levantó como siempre había hecho, se preparó y descendió para enfrentar al pueblo enemigo. Empero durante la férrea batalla de aquel día, el cruento encuentro, el cansancio comenzó a apoderarse de él y su vida se vio amenazada grandemente por un gigante, este se llamaba Isbi-benob. La lanza de este gigante pesaba 330 siclos de bronce, llevaba ceñido una espada nueva, este fue el que vino contra David para tratar de matarlo.
Considere usted, cuando el enemigo de nuestras almas arremete contra un creyente, envía toda su fuerza para darle muerte. Empero el poder de Dios que guarda a su pueblo, los ampara. El diablo nunca enviará nada leve contra un creyente, todo los dardos va cargado de veneno; su objetivo es destruir todos los que pueda.
Resulta sumamente interesante considerar que para David todo inició con un gigante y toda su carrera como hombre de guerra, se interrumpiría con otro gigante. Mas Dios lo libró de otro gigante, sin embargo, en esta ocasión a través de uno de sus fieles militares.
Los años viejos alcanzaron a David, ese agresivo guerrero para la gloria de Dios iba por el camino de todo hombre mortal. Pero, sus hombres de guerra aprendieron de él y felices estaban peleando hombro a hombro con el ungido o escogido de Dios.
La mano del Señor permaneció sobre los años de debilidad de David, ahora él podría contemplar el otro ángulo de la vida en la que aquel día estaba. Y no como muchos rechazó la ayuda. Reconoció, acepto sus limitaciones físicas desde ese momento.
Tuvo que dar gracias a Dios por haber visto su mano librándolo una vez más, empero en esta instancia a través de la espada de uno de los suyos, Abisai. Abisai fue el mismo voluntario que descendió con David en la cueva en donde dormía el rey Saúl (perseguidor de David), cuando Dios se lo había entregado en manos de David y Abisai quería matarlo, mas David lo detuvo. Abisai aprendió algo nuevo sobre la reverencia de Dios en las palabras y actitud de David (1 Samuel 26:6).
Sus hombres pudieron ver su envejecido rey y cansado guerrero, y juraron nunca más hacerlo salir a guerra juntamente con ellos (2 Samuel 21:15 - 17).
Hay diferentes etapas en la vida, aprendamos a agradecer al Señor por cada una de ellas. Algunos se quejan que ya no son tan jóvenes, otros, qué tan pronto han envejecido, y cuantas otras quejas que cuando todo era lúcido, no había tantas quejas.                       Aprenda a agradecer al Creador por aun darle vida y haga o continúe haciendo de estos lo mejor que podamos para la gloria de Dios. Ya no podrá hacer esto o aquello, ya sea por responsabilidades, cambios en su metabolismo o simple vejez. Si de algo se quiere lamentar, que sea de no haber hecho más para el Señor o todo para la gloria de Dios siempre. Mas, agradézcale por su cuido para con usted y los medios que usará hasta que entre a su presencia.
Para algunos su gigante de inicio fue de dependencia a independencia, para otros su gigante al final podría ser de independiente a dependencia por vejes u otra situación. Cualquiera que sea la situación presente o para algunos en su momento de cierre, el Señor derrota a cada gigante encomendado a Él, ya sea usando a usted o a través de otra persona, o el mecanismo que Él envíe o permita.
Mientras que estemos con vida, todo continuará evolucionando, vendrán cambios. Todo tiene un periodo, un tiempo de ser; úselo para glorificar al Señor.

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos (2 Samuel 22:4)

El clamor continuo realmente debe ser, enséñanos y ayúdanos a vencer nuestros gigantes en cualquiera que sea la posición en nuestras vidas, y que al igual aceptemos los cambios que vendrán mientras estemos en este plano humano. Ya que la actitud preparada para cualquier y todo cambio, representará preparación para vencer en los continuos enfrentamientos que se presentarán.

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