Siempre habrá un gigante en algún periodo de nuestras vidas, ¿Cómo los
enfrentarás?
David fue hombre de guerra para librar a Israel de sus enemigos desde su
juventud hasta ser un hombre bastante avanzado de edad. Fue un guerrero al
servicio de Dios, labor esta nada fácil de salir a combatir frecuentemente,
pero esta era parte de la labor que tenía el Señor para él.
Sus fieles militares veían en su líder, su rey un guerrero digno de
seguir e imitar. Pero, en uno de sus encuentros con los filisteos que volvieron
a hacer guerra contra Israel, David se levantó como siempre había hecho, se
preparó y descendió para enfrentar al pueblo enemigo. Empero durante la férrea
batalla de aquel día, el cruento encuentro, el cansancio comenzó a apoderarse
de él y su vida se vio amenazada grandemente por un gigante, este se llamaba
Isbi-benob. La lanza de este gigante pesaba 330 siclos de bronce, llevaba
ceñido una espada nueva, este fue el que vino contra David para tratar de
matarlo.
Considere usted, cuando el enemigo de nuestras almas arremete contra un
creyente, envía toda su fuerza para darle muerte. Empero el poder de Dios que
guarda a su pueblo, los ampara. El diablo nunca enviará nada leve contra un creyente,
todo los dardos va cargado de veneno; su objetivo es destruir todos los que
pueda.
Resulta sumamente interesante considerar que para David todo inició con
un gigante y toda su carrera como hombre de guerra, se interrumpiría con otro
gigante. Mas Dios lo libró de otro gigante, sin embargo, en esta ocasión a
través de uno de sus fieles militares.
Los años viejos alcanzaron a David, ese agresivo guerrero para la gloria
de Dios iba por el camino de todo hombre mortal. Pero, sus hombres de guerra
aprendieron de él y felices estaban peleando hombro a hombro con el ungido o
escogido de Dios.
La mano del Señor permaneció sobre los años de debilidad de David, ahora
él podría contemplar el otro ángulo de la vida en la que aquel día estaba. Y no
como muchos rechazó la ayuda. Reconoció, acepto sus limitaciones físicas desde
ese momento.
Tuvo que dar gracias a Dios por haber visto su mano librándolo una vez
más, empero en esta instancia a través de la espada de uno de los suyos,
Abisai. Abisai fue el mismo voluntario que descendió con David en la cueva en
donde dormía el rey Saúl (perseguidor de David), cuando Dios se lo había
entregado en manos de David y Abisai quería matarlo, mas David lo detuvo.
Abisai aprendió algo nuevo sobre la reverencia de Dios en las palabras y
actitud de David (1 Samuel 26:6).
Sus hombres pudieron ver su envejecido rey y cansado guerrero, y juraron
nunca más hacerlo salir a guerra juntamente con ellos (2 Samuel 21:15 - 17).
Hay diferentes etapas en la vida, aprendamos a agradecer al Señor por
cada una de ellas. Algunos se quejan que ya no son tan jóvenes, otros, qué tan
pronto han envejecido, y cuantas otras quejas que cuando todo era lúcido, no
había tantas quejas. Aprenda a agradecer al
Creador por aun darle vida y haga o continúe haciendo de estos lo mejor que
podamos para la gloria de Dios. Ya no podrá hacer esto o aquello, ya sea por
responsabilidades, cambios en su metabolismo o simple vejez. Si de algo se
quiere lamentar, que sea de no haber hecho más para el Señor o todo para la
gloria de Dios siempre. Mas, agradézcale por su cuido para con usted y los
medios que usará hasta que entre a su presencia.
Para algunos su gigante de inicio fue de dependencia a independencia,
para otros su gigante al final podría ser de independiente a dependencia por
vejes u otra situación. Cualquiera que sea la situación presente o para algunos
en su momento de cierre, el Señor derrota a cada gigante encomendado a Él, ya
sea usando a usted o a través de otra persona, o el mecanismo que Él envíe o
permita.
Mientras que estemos con vida, todo continuará evolucionando, vendrán
cambios. Todo tiene un periodo, un tiempo de ser; úselo para glorificar al
Señor.
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis
enemigos (2 Samuel 22:4)
El clamor continuo realmente debe ser, enséñanos y ayúdanos a vencer
nuestros gigantes en cualquiera que sea la posición en nuestras vidas, y que al
igual aceptemos los cambios que vendrán mientras estemos en este plano humano. Ya
que la actitud preparada para cualquier y todo cambio, representará preparación
para vencer en los continuos enfrentamientos que se presentarán.
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