Atravesamos como pueblo de Dios diferentes encuentros enviados en
nuestra dirección por el enemigo de nuestras almas. Directamente,
indirectamente; con extraños, con familiares y sí en instancias con hermanos de
la fe. Aunque no nos agrade aquella faceta que a diario vivimos en este
aspecto, entendamos mis amados él, ese acusador será aplastado muy pronto.
Derribado, desactivado, eliminado dice la Palabra, hecho que hará nuestro Rey y
Señor. Y todo aquello que parecía una gran tormenta, neblina, en ese momento
todo cesará porque dice las Sagradas Escrituras, que bajo nuestros pies estará.
Aquello que parecía, que amenazaba, estará bajo los pies de los creyentes,
porque vencido será por nuestro Redentor.
La Palabra lo describe como un evento que ocurrirá en corto tiempo, esto
implica que no será más de lo necesario en los propósitos de Dios.
Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies
(Romanos 16:20).
Satanás tiene su función, él está haciendo lo que Dios le ha concedido
hacer. Tiene el permiso del Todopoderoso para rondar la tierra, como la bestia
espiritual que es busca a quien devorar.
...porque vuestro adversario (aquél contrario a todo lo que establece
Dios) el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1
Pedro 5:8).
Considere el término por un momento, busca a quien devorar, hay algunos
que literalmente los ha devorado hasta el mismo infierno. Pero, para el
creyente, lo que tratará de hacer es devorar u obstruir su matrimonio,
ministerio, su entrega al llamado de Dios sobre su vida. No puede devorar su
alma, empero tratará de acercarse lo más que pueda si se le da lugar, para que
usted pierda todo lo que él pueda obstruir.
Posiblemente usted habrá tenido la misma inquietud. Alguien le preguntó
a un famoso teólogo, “¿Por qué Dios permite que el diablo esté rondando la
tierra? A lo que él respondió: lo haré si me puede responder, ¿Por qué lo dejó
libre desde la primera vez?
Mi amado todo tiene su tiempo, todo tiene su hora (Eclesiastés 3:1). Por
las razones que Dios haya permitido que esté, tiene un tiempo determinado,
tiene una hora señalada en que ya no será. ¡Qué gloriosa esperanza tenemos en
el Señor! Aquello que parecía no tener fin, por esa oposición continua en el
caminar con Dios, será vencido por Jesús el Cristo.
Sin embargo, el objetivo no es concentrarnos en el adversario, pero
saber el cómo enfrentar los ataques a través del poder de Dios que actúa en
nosotros.
Es inevitable, aquél enemigo de nuestras almas, hasta que llegue esa
hora en que el Señor lo arroje al lago de fuego y azufre (Apocalipsis 20:10).
Pero entre tanto mi amado, usted tiene todos los elementos necesarios
(reverentemente usamos esta expresión), para poder mantenerlo no victorioso en
su vida. Los ataques son inevitables por el momento, empero que triunfe es
evitable, a través de Jesús.
Cuando usted le da lugar a que sus falsos argumentos lo convenzan,
habiendo dedicado tiempo a escuchar lo que tenía que decir aquél enemigo, el
padre de las mentiras, ya este habrá logrado un acercamiento.
Cuando Eva se detuvo a escuchar a la serpiente en el paraíso, este que
con su astucia rebasa todo lo que cualquier otro pudiese conceptuar, inició un
camino de muerte, no solo para ella, empero para todos los seres vivientes.
El diablo principió con un argumento generalizado, esa fue su
introducción. Citó algo parecido a lo que dijo Dios, pero fuera de su contexto
original. Queriendo esto decir que hasta ese momento, ella estaba en la
posición bendecida, el objetivo era hacerla moverse para lograr herirla.
Su finalidad era crear un diálogo, logrado esto ya su carnada habría
surtido efecto, ya tenía a la presa. El maligno no fue con su carnada hacia
Adán, su astucia consistió posiblemente en lo que pudo apreciar de Adán. Este está
concentrado en la responsabilidad que le dio el Creador, quiero llegar a él,
pero un enfrentamiento directo no me va a beneficiar; mejor voy hacia algo muy
allegado a su corazón o pensamiento, a sus emociones, sentimientos; todo esto
se encontraba depositado en Eva.
Por cualquiera razón que haya sido, ella desarrolló conversación con el
engañador y ella hasta ese momento le hizo saber lo que había dicho en su
contexto el Señor. Lo corrige, pero ella le continuó escuchando, dos dardos
certeros el cual lanzó el enemigo y ella terminó vendiendo su bendecida
posición, para comprar la mentira. De una riqueza espiritual a una miseria espiritual
que aún afecta de manera indescriptible a toda la humanidad.
¿A quién le está dando lugar usted mi amado? ¿A quién está escuchando?
¿Le ha vendido el diablo otro argumento con su astucia?
Hay una sola posición en medio de sus variadas maneras de buscar
acercarse, para que no sea o tenga efectividad:
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros
(Santiago 4:7).
Resistidlo firmes en la fe... (1 Pedro 5:9).
El enemigo con sus falsos argumentos no hubiese podido lograr que Eva se
moviese, si ella hubiese permanecido firme o arraigada en lo que el Señor había
dicho. Si le hubiese dicho al enemigo, Dios lo dijo y así lo creo. Volvería
porque no se da por vencido, pero, confrontando la misma firmeza, respuesta. Esto
es lo que procede de una vida sometida, esa es una vida resistiendo al diablo.
Una vida sometida al Señor, sólo va ha hacer uso de lo que dice Él,
diablo escrito está... escrito está... Esto fue lo primero que hizo Eva, citó
las Palabras del Señor, pero luego continuó entreteniéndolo. Es que el enemigo,
al ver la puerta abierta de una posibilidad de una compra infernal en su vida,
se lo va a vender mi amado. Mas, cuando él está frente a escrito está... esto
es lo que dijo Dios… esto fue lo que estableció… estas son sus promesas… El
devorador quedará con hambre ese día y con el ruego de que quede con hambre en
todas las ocasiones que se presente.
Entendamos que el único medio que tenemos para hacer huir al enemigo, es
resistiéndolo cada vez que se presenta a una vida sometida o entregada al
Señor, y firmemente declarando lo que dice su Palabra. Esta es la posición que
debe de reinar siempre, hasta que estemos en su presencia.