No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él
salvación, pues sale su aliento y vuelve a la tierra, en ese mismo día perecen
sus pensamientos (Salmo 146:4).
Cuando el pueblo de Dios deposita su esperanza, bienestar en un sistema
humano, en un proceso, en un partido, un presidente electo, en su pareja; esto
se asemeja a:
a. Dormir con las puertas abiertas.
b. Dejar su tarjeta débito o crédito para que
cualquiera tenga acceso de ella.
c. Dejar toda su información confidencial
expuesta.
d. Hacer un depósito en el banco equivocado.
e. Entregar las llaves de su auto a un extraño.
Alguno respondería diría desde luego que nadie haría tal. Cuando
depositamos en el hombre lo que sólo debe ser depositado en el Señor, todo
aquello mencionado y más acontece o se iguala.
1. No sitúe su futuro, su estabilidad en una
relación; gloria a Dios por ella, pero, se puede alterar debido a diferentes
factores.
2. No deposite su felicidad en torno a posesiones,
porque estas podrán variar.
3. No encomiende sus emociones en aquello que se
puede trastornar.
Significa esto que debo desconfiar de todo cuanto me rodea, la respuesta
es un rotundo no; no es provocar que usted se convierta en una persona
negativa, desconfiado, pesimista. Lo que sí es, una voz de alerta y advertencia
que nos da el Señor a través de su Palabra, que cuando usted pone su confianza
en la fuerza humana o recursos humanos, su corazón se ha apartado en el Señor.
Mi amado, debemos dar gracias a Dios por todo aquello que permite que
toque, complemente nuestras vidas; pero el único que debe llenarlo,
completarlo, mantenerlo estable, en paz, balanceado, es el Señor.
No debe haber un desequilibrio porque no hay, o porque dejó de ser.
·
Mi amado
todo es efímero, todo tiene un tiempo de vida, pero Dios...
·
Cuando
todo se ausente, ha dejado de ser; pero Dios...
·
Las cosas
pasaran, pero Dios...
·
No podemos
hacer retornar algo perdido, pero Dios...
Esto fue lo que brotó de los labios de Job cuando todo lo perdió (Dios
multiplique más fieles así entregados y confiados):
...Jehová dio, Jehová quitó, ¡Bendito sea el nombre de Jehová! (Job
1:21)
A consecuencia del pecado de David con la esposa de Urías, nace un niño
el cual el Señor hirió o permitió que se enfermara. Durante ese periodo de
enfermedad del pequeño David ayunó, se retiró y se pasó la noche acostado en
tierra. Le rogaron los ancianos al rey David que se levantara del suelo, pero
él no quiso, ni comió nada con ellos; David clamaba por la misericordia del
Señor por el pequeño. Pero al séptimo día murió el niño.
Temían informarle a David sobre lo sucedido, ya que temían que hubiese
más aflicción sobre él.
Pero David, por las acciones entre ellos, puedo deducir que el niño
había muerto.
Para David, no hubo mayor aflicción. Se levantó de la tierra, se lavó y
se ungió; cambió sus ropas entró a la casa de Jehová y adoró (2 Samuel 2:
13-20). Es importante recalcar o subrayar
el hecho que David después de la muerte del niño lo adoró. En medio de su pérdida,
sufrimiento, dolor angustia, ¿lo está adorando o lo dejó de adorar?
Entiéndase de una vez y por todas, Dios es soberano, no siempre se entenderá
lo que hará, sus métodos y sus propósitos. Sin embargo, todas, todas, sí, todas,
trabajan para su bienestar y de una forma u otra trabajará para favorecerle o beneficiarle
en el proceso de su vida. Si se pregunta, ¿cómo? La retórica es, a usted ni a mí
nos toca la sazón del tiempo, espere y confíe en el Autor de toda buena dádiva.
David buscó la misericordia del Señor en aquella situación, empero, Dios
no respondió a su clamor. La acción de David luego fue consolar a Betsabé, su
mujer, y ella volvió a concebir.
David puso algo en practica que todo creyente igual debe, Dios continua
en su trono, la crisis fue personal, Dios continúa siendo Dios. Él hará lo mejor para con mi vida como
siempre lo ha hecho y hará.
Nuestro Dios es eterno, su misericordia es eterna, su amor es eterno.
Pero, todo lo demás, entiéndase, pasará.
¿En dónde está cifrada, depositada, anclada su confianza?
Aunque las cosas resultasen contrarias a lo que usted esperaba, Dios
tiene un mejor plan para con su vida. Aquello que esperaba no se recibió, Dios
tiene una mejor entrega, insuperable es y será. Aunque todo pareciera perdido,
o lo haya perdido todo; la fe y confianza en Él usted manténgalo puesto en el mismo
lugar, porque Dios hará crecer aquel árbol derribado, Él es quien llama a vida.
De hecho, ha habido aquél que ha puesto aquello de confiar, al nivel que
solo a Dios le pertenece en relaciones, posesiones; y viéndose privados de
estos sus vidas quedan afectadas, alteradas. La petición es que la Palabra cale
en los corazones que así han hecho para corregir y devolver lo que solo a el
Señor le pertenece, nuestra total y plena confianza en todo. Ya que solo así en
medio de toda situación a través de su poder podremos volver a levantarnos,
podremos continuar hasta que nos lleve a su presencia.