Dios había tomado el espíritu que estaba en Moisés y lo puso en setenta
hombres ancianos. Y cuando pasó sobre ellos, profetizaron, pero no volvieron a
hacerlo. Esto aconteció debido a que Moisés le hizo saber al Señor:
No puedo yo solo soportar a todo este pueblo: es una carga demasiado
pesada para mí. Y si así vas a hacer Tú conmigo, te ruego que me des muerte, si
he hallado gracia a Tus ojos, para que yo no vea mi mal (Números 11:14, 15).
Que glorioso es saber que podemos ir ante el trono de Dios y hacerle
saber aun en un llamado y una responsabilidad como la de Moisés. Lo que él le
expresó al Señor fue, que bendición sería si pudiese tener apoyo en todo esto
que me has asignado. No fue a quejarse con su esposa, sus hermanos, allegados.
Fue directo ante el trono de Dios y le hizo saber, Señor, necesito ayuda para
librarme de tan pesada carga. Me siento ahogar con sus lamentos, hay ciertos
grados de frustración en mí.
En cuantas instancias vamos a segundos y terceros, en algo que Dios nos
has encomendado, o pertenecen sólo al oído de Él, ¿acaso pueden tener respuesta
aquellos sobre lo que el Señor le ha asignado a usted? Moisés no tenía una
tarea fácil, y más se le complicó cuando quejas y quejas se había convertido en
las constantes voces que día a día escuchaba.
Debido a su petición Dios le instruyó que reuniese a setenta hombres
entre los ancianos de Israel y sus principales.
Moisés tenía que llevarlos o conducirlos a la puerta del Tabernáculo de
reunión. Allí Dios habló con Moisés e hizo conforme a sus Palabras.
Pero hubo dos hombres inscritos (Números 11:26), que formaban parte de
aquellos seleccionados, que no habían llegado a la puerta del Tabernáculo, y el
espíritu también reposó sobre ellos.
Sin embargo, porque ellos no estuvieron a la puerta del Tabernáculo de
reunión, en donde los otros sesenta y ocho estaban ante los ojos del pueblo,
creó cierta confusión.
Cuando Josué, servidor de Moisés (Josué era un joven en formación en los
procesos y mover de Dios), su reacción fue de esperar por su inmadurez
espiritual. Y le reportó a Moisés lo que había visto:
...le dijo: Eldad y Medad profetiza en el campamento (Números 11:27).
Inmadurez entre los que se inician en los caminos de Dios, son episodios
que se presentarán. Mas, cuando procede de púlpitos, denominaciones cristianas
entre obras que sólo el Espíritu de Dios pudo levantar, originar, producir, a
este lamentable hecho se le califica como falta de discernimiento e
identificación con el mover o las obras del Dueño de las Casas de oración,
adoración, de reunión. Si el Espíritu de
Dios fue el que reposó sobre ellos, estén donde estén; en otra denominación ajena
a la suya, y la evidencia es que es poder de Dios, ¿qué justifica su oposición o
falta de apoyo? ¿qué justifica la división? ¿qué justifica las críticas? La respuesta
absolutamente nada relacionado a celo divino, excepto ignorancia espiritual o celo
humano.
Después que tenga el sello del Espíritu de Dios sobre todo aquello, lo
que debe emanar es apoyo del pueblo
santo y de los que están en liderazgo.
¿Por qué Eldad y Medad no estaban en la puerta del Tabernáculo? ¿Por qué
en medio del campamento fue el manifiesto del Espíritu de Dios sobre ellos?
Todo cuanto el Señor permite y hace en los lugares escogidos ciertamente
tienen su propósito. Cuando es Dios el que escoge la plataforma para dejar
expuesto sus obras, toda gloria es para Él. Estos dos fueron escogidos y
recibieron. No estuvieron a la puerta del Tabernáculo, pero estaban en la
lista de los elegidos, los favorecidos para llevar a cabo una obra.
Mis amados, el Señor tiene su propósito en toda vida, y aquellos
escogidos para ser usados de una manera especial o en una obra en particular
quedarán expuestos al momento que Dios lo haya determinado.
Cuando Josué confrontó a Moisés con esta situación, por su inexperiencia
espiritual deseaba que Moisés detuviera a los dos, que no les permitiera
profetizar.
Mis amados, cuando el Señor le entrega sus credenciales como embajador u
obrero de Él, nadie le podrá desapropiar y mucho menos prohibir que se obre a
través del Espíritu de Él. Gloria a Dios, cuando se es asignado por el
Todopoderoso.
Moisés en respuesta a las palabras de su joven asistente, a este nuevo
líder en formación, le hizo saber que no hay razón alguna para temer por él y
el liderazgo o responsabilidad dado por el Señor, todos estamos sujetos y
provistos por su poder que actúa en nosotros a quienes ha comisionado (Números
11:29). Y la segunda parte de la respuesta de Moisés a Josué, aun está saturado
y sazonado con más bendición: ...ojalá todo el pueblo de Jehová fuera
profeta, y que Jehová pusiera su Espíritu sobre ellos.
Pueblo de Dios, si todos fuésemos movidos y obedientes a la voz del
Señor, el muro de oposición que en instancias se levanta, las discordias que en
ocasiones se presentan; los celos no santos, pero de rivalidad que interfieren
con el proceso de mayor avance y conquista a lo que un pueblo unido podría
alcanzar...ojalá todo el pueblo de Jehová fuera profeta... Queriendo esto decir
y dejar sentado, que todos estarían obrando bajo la guía y dirección de su poder
santo.
Que lamentable resulta ver como algunas denominaciones cristianas se oponen
entre sí, olvidando que si bajo el temor santo es la evidencia de aquellos que no
forman parte de su congregación, aún distante del tabernáculo de los que se oponen
y rechazan, aquellos sirven a Dios.
Cuánto más ligera sería la carga si todos bajo el poder de su Espíritu,
movemos toda oposición y maquinación dentro de los ministerios, iglesias, en el
seno de la familia, parejas. Ojalá todo el pueblo de Jehová fuera profeta. Su
Espíritu controlando nuestras vidas.