Poderosas declaraciones de fe, confianza, entrega incondicional. Sea que
haya tormenta o un viento solaz, sea que haya viandas o escasee el grano; sea
que hayan fondos o el último dracma, la última moneda entregada. Pero, ¿es esta
su declaración en todo tiempo o varía conforme a su estado?
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os haga falta conforme a su riqueza
en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).
Sin embargo, entristece decir que para algunos creyentes esta no es su
posición de siempre. He aquí situaciones vividas por algunos y los manifiestos
que exteriorizan que aquello dicho es condicional:
1. Todo lo puede en Cristo, hasta que mi ser
querido me hiera de tal manera en que mi corazón o emociones no pueda
perdonarlo.
2. Todo lo puedo con Cristo, hasta que mi salud
deteriore y ya no le encuentre razón, ni valor a nada que me rodea.
3. Todo lo puedo con Cristo, hasta que mis planes
y peticiones sean por Él atendidas, de lo contrario... ¿Con quién creerá aquél
que está tratando?
4. Todo lo puedo en Cristo, hasta que haya un
empleo y no tenga encuentros con tiempos duros.
5. Todo lo puedo en Cristo, hasta que no me sienta
rechazado, no respetado y poco valorado.
6. Todo lo puedo en Cristo, hasta que haya esa
presencia de soledad abrumadora.
7. Todo lo puedo en Cristo, hasta...complételo
usted si forma parte de ese cáncer espiritual que lo destruirá.
Mi fidelidad y confesión o declaración no debe estar acondicionado, no
debe o puede ser condicional. Porque si está depositado en el Señor, Él no
varía, no ha cambiado. Continúa siendo el mismo que hace obras maravillosas:
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre
de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación (Santiago
1:17).
Las circunstancias en la vida cambia, pero nuestro Dios es inmutable.
Por ende Dios permanece allí donde siempre estuvo, impartiendo de su poder,
pero es usted el que se ha decidido alejar debido a condiciones. Cuando todo
nos abandona, allí está el Señor, su poder y su fidelidad está. Empero algunos
creyentes se insensibilizan dando lugar a ceguera, sordera espiritual.
Las puertas de habilitación y capacitación siempre están abiertas,
tristemente o lamentablemente es que muchos creyentes lo cierran en sus vidas
debido a una decisión basada en sus variantes personales y la falta de madurez
espiritual.
a. Porque un auto tuvo un desperfecto, usted no lo
desecha, lo repara; porque hay necesidad de ello. Usted mi amado si está en
aquellas posiciones mencionadas necesita reparar su condición espiritual.
b. Si tuvo una mala experiencia con alguna
atención médica, hace los cambios pertinentes, porque hay necesidad de ellos.
Cuánto más su condición espiritual enfermante y peligrosamente contagiosa.
Los cambios pertinentes que se derivan de usted, son tomadas para poder
continuar con lo necesario, lo requerido. Cuánto más mí amado hermano con lo
que respecta a lo que usted tendrá que hacer para continuar recibiendo de la única
fuente de poder y de gloria.
Llegará la etapa en la vida del creyente en donde la declaración tendrá
que tomar un cuerpo y caminar con usted, en todos los embates (fracasos,
decepciones, tragedias).
Es preferible vivir la convicción de su alma, que declarar lo que su
vida o testimonio a gritos niega.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, porque suplirá lo necesario,
aquello que hace falta para:
1. Cruzar aquel valle de muerte por la fe que
profeso.
2. Para perdonar aquello que humanamente es
imposible.
3. Para poder enfrentar infidelidad o trastorno.
4. Para enfrentar la no buscada soledad si fuese
necesario.
5. Para poder decirle no a cualquiera de mis
humanas debilidades, por su poder que actúa en mí.
Hasta que no se llegue al entendimiento que lo allí está declarado en su
contexto, continuarán algunos en su camino de error. Lo que allí se establece
en esta porción de la Palabra es lo siguiente:
Porque Cristo es quien me
sostiene, porque Él es quién me fortalece, porque es Él quien toma la acción o
habilita a través de ese poder que obra en mí a través de Él. Todo lo imposible
que se presente, lo podré hacer, vencer, anular; porque es Jesús en su poder
que fluye y actúa en mí.
Todo toma otro matiz, hay luz sobre la oscura hora que se vivía. Es Él a
través de mí el que obra. No usted tratando de hacer lo imposible. Él habilita
a su pueblo y por Él venceremos.
Ese todo que hace el pueblo es por su poder que actúa en todo aquél. Y
si su poder en todo aquél fluye, no hay nada que los detendrá o impedirá que prosigan
avanzando en Tu voluntad, a través de esos difíciles momentos y variantes de la
vida.